Síguenos en redes sociales:

¿Es buena la siesta? Un experto en trastorno del sueño alerta sobre sus peligros

El catedrático en Fisionomía Juan Antonio Madrid explica cómo debe ser una siesta ideal

¿Es buena la siesta? Un experto en trastorno del sueño alerta sobre sus peligrosFreepik

La siesta es un hábito muy normalizado entre mucha gente.

Las personas que tienen un rato libre después de comer suelen aprovechar para tumbarse a descansar, e inevitablemente se quedan dormidos.

Sin embargo, no todas las siestas son iguales. Hay personas que se echan una 'cabezadita' de 15 minutos, mientras que otros llegan a tener un sueño de dos o incluso tres horas.

Para explicar los detalles sobre cómo debe ser una siesa, y en qué casos es beneficiosa, el catedrático en Fisionomía y experto en trastorno del sueño, Juan Antonio Madrid, ha concedido esta semana una entrevista en 'La Ser'.

"La siesta puede ser buena o mala, según cómo la hagamos", comienza.

El experto explica que una siesta larga para una persona "normal" es "muy negativa", dado que afecta al sueño nocturno y provoca en nosotros un estado de ánimo negativo.

Quiso explicar que la siesta "ideal" es aquella que dura entre 20 y 30 minutos: "Es muy positiva. Te recarga la pila, mejora la memoria, reduce la presión arterial y reduce el estrés".

Independientemente de que podamos echar una siesta o no, dormir es algo imprescindible para funcionar correctamente durante el día.

Por la noche debemos descansar unas ocho horas aproximadamente para que nuestro cuerpo y mente funcionen correctamente y sean capaces de desarrollar todas las actividades de nuestro día a día.

Por lo tanto, un sueño de calidad es fundamental para mantener una buena salud física y mental, y a menudo, las actividades que realizamos antes de dormir pueden influir significativamente en la calidad de nuestro sueño.

Estas son algunas prácticas recomendadas para mejorar el descanso nocturno.

Evitar pantallas electrónicas

Una de las recomendaciones más importantes para mejorar el sueño es evitar el uso de pantallas electrónicas antes de acostarse.

La exposición a la luz azul emitida por dispositivos como teléfonos móviles, tabletas y televisores puede interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.

La luz azul engaña al cerebro haciéndole creer que aún es de día, lo que puede dificultar conciliar el sueño y reducir la calidad del descanso.

Se recomienda apagar estos dispositivos al menos una hora antes de dormir y, si es posible, utilizar filtros de luz azul o aplicaciones que ajusten la iluminación de las pantallas según la hora del día.

Leer un libro

Leer un libro antes de dormir es una excelente alternativa al uso de pantallas.

La lectura de libros impresos, en particular, puede ser muy beneficiosa. Leer ayuda a calmar la mente y reducir el estrés, preparando el cuerpo para el sueño.

Es importante elegir lecturas que sean relajantes y no demasiado estimulantes. Evitar temas intensos o emocionalmente cargados puede ayudar a facilitar una transición más suave hacia el sueño

Ejercicios de relajación

Incorporar ejercicios de relajación en la rutina nocturna puede ser extremadamente útil para mejorar la calidad del sueño. Técnicas como la meditación, la respiración profunda y el yoga suave pueden ayudar a reducir el estrés y la ansiedad acumulados durante el día.

La meditación guiada, por ejemplo, puede ser una herramienta poderosa para despejar la mente y relajar el cuerpo. La práctica de ejercicios de respiración profunda puede disminuir la frecuencia cardíaca y la presión arterial, creando un estado de relajación que facilita el sueño.

Chica con los ojos cerrados practica ejercicios de relajación

Crear un ambiente propicio para el sueño

Además de las actividades mencionadas, es fundamental crear un ambiente adecuado para dormir.

Esto incluye mantener la habitación oscura, fresca y silenciosa. El uso de cortinas opacas, máquinas de ruido blanco o tapones para los oídos puede ayudar a minimizar las distracciones.

También es importante tener un colchón y almohadas cómodas que apoyen bien el cuerpo.

Mantener una rutina consistente

Mantener una rutina de sueño consistente también es clave para mejorar la calidad del descanso.

Ir a la cama y despertarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, ayuda a regular el reloj biológico. Esto facilita la conciliación del sueño y mejora su calidad a largo plazo.

Para disfrutar de un sueño de calidad, es esencial adoptar hábitos saludables antes de acostarse.

Evitar las pantallas, leer un libro relajante, practicar ejercicios de relajación y crear un ambiente propicio para el sueño son estrategias efectivas.

Estos hábitos no solo mejoran la calidad del sueño, sino que también contribuyen al bienestar general y a una mejor salud física y mental. Incorporarlos en la rutina diaria puede marcar una gran diferencia en cómo se siente y funciona a lo largo del día.