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Punta Lucero: una ruta, tres influencers vascas y mil historias

Subida a Punta Lucero desde la playa de La Arena (Muskiz), donde disfrutamos de la historia de la zona y de sus paisajes espectaculares en este balcón natural que mira al Cantábrico

Mireia, Inés y Vanessa con la playa de La Arena al fondoGonzalo Pérez Zunzunegui

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Con una compañía inmejorable, tres destacadas influencers vascas, o creadoras de contenido, como también les gusta que se les conozca, subimos a Punta Lucero para empaparnos de su historia. Ellas son Inés @bilbofoodie, Mireia @mirmarher y Vanessa @ilovemelita.

DATOS PRINCIPALES

  • Kilómetros: 6,5
  • Desnivel positivo: 300+ 
  • Duración: corriendo 1:10h / Caminar - correr: 1:40h / Senderismo 2:20

DESCRIPCIÓN

Al hacer la ruta de la ascensión a Punta Lucero desde la Playa de La Arena, a pesar de su evidente sencillez, hay que tener en cuenta que es mucho más que una caminata costera; supone recorrer un territorio donde el mar, la industria y la historia militar se entrelazan de forma casi cinematográfica. Es un monte modesto en altura, sí, pero enorme en memoria. Y eso se nota en las curvas del sendero, en los túneles excavados en la roca y sobre todo en cada balcón natural que se abre hacia el Cantábrico.

Durante la primera parte de la subida nos llovia bastante

La ruta arranca en la vizcaina Playa de La Arena, un arenal inmenso que parece más atlántico que cantábrico. Hoy es un lugar amable, lleno de surfistas, familias y paseantes, pero durante siglos fue un espacio mucho más duro y funcional. El río Barbadun, que desemboca aquí, fue una vía comercial clave desde la Edad Media. A su alrededor crecieron ferrerías, molinos y pequeños embarcaderos que abastecían a los pueblos del entorno. En el siglo XIX, con el auge minero, el valle se llenó de actividad: trenes mineros, cargaderos, barcos que entraban y salían sin descanso. Y luego estaba el contrabando. La Arena era un punto perfecto para desembarcar mercancías de noche: tabaco, café, telas… lo que hiciera falta. Las dunas eran un escondite ideal para quienes vivían al margen de la ley.

Al fondo Petronor, silueta que no faltaba en esta ruta

Mientras vamos encaminándonos hacia el inicio del sendero, aparece inevitablemente la silueta de Petronor, la refinería que desde los años 70 domina el paisaje de Muskiz. Es imposible ignorarla: torres, tuberías, chimeneas, luces nocturnas… un pequeño mundo industrial que late día y noche. Para muchos vecinos, Petronor significó empleo y estabilidad. Para otros, una ruptura con el paisaje tradicional del valle. Pero lo que nadie discute es que forma parte de la identidad visual y emocional de la zona.

CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA  

Hidratación. Recorrido fácil pero sin fuentes por el camino, tener en cuenta de llevar bien de agua ya que mucha parte del recorrido es sin ninguna sombra.

Calzado. En cuanto al calzado, con llevar uno con buena suela es suficiente. Salvo en épocas muy lluviosas el piso está muy bien.

Dificultad. Ruta muy sencilla con el único pero del desnivel a salvar, que tampoco es mucho, lo cual se hace, eso sí, por tramos muy cómodos. Muy recomendable para ir con los mas pequeños de la casa.

La ruta comienza por una pista amplia que se interna en el monte. Después de atravesar la carretera costera ya entramos en sendero propiamente dicho. El desnivel es suave al principio, ideal para calentar piernas mientras el sonido del mar se va apagando poco a poco. El barro hace su aparición y con ello las primeras risas y pequeños resbalones, pero eso nos anima más todavía. El buen rollo se instala en los cuatro y más con tramos donde la vegetación se abre y deja ver La Arena desde arriba. La playa, vista desde esta altura, parece un desierto dorado abrazado por el Cantábrico.

Espectacular las vistas hacia la playa de La Arena de Muskiz

Aprovechamos para hacer alguna que otra foto, donde las chicas, posan haciendo frente al viento y a la lluvia que nos ha acompañado desde la salida. Tanto Mireia @mirmarher, como Ines @bilbofoodie como Vanessa @ilovemelita se portaron como autenticas jabatas toda la jornada. A medida que ganas metros, el paisaje se vuelve más rocoso. Punta Lucero empieza a mostrar su carácter: un monte áspero, expuesto al viento, acostumbrado a mirar al mar. La lluvia desaparece y el día se abre para poder contemplar un impresionante paisaje en 360 grados.

Nuestras tres chicas en uno de los bunkeres

Aquí empieza la parte más fascinante de la ruta. Punta Lucero no es solo un monte: es un sistema defensivo construido, ampliado y reutilizado durante décadas. En los años 30, el ejército franquista convirtió este monte en un punto estratégico para controlar la entrada a la ría de Bilbao. Se construyeron: búnkeres excavados en la roca, túneles que conectaban posiciones defensivas, nidos de ametralladora orientados al mar, plataformas de artillería, refugios para tropas y munición. 

Punta Lucero formaba parte de un entramado de fortificaciones que protegían la costa vizcaina. Su misión era vigilar la entrada a la ría y evitar desembarcos enemigos. Aunque nunca llegó a entrar en combate directo, su presencia fue clave en la estrategia militar de la época. Punta Lucero siguió siendo un punto de vigilancia costera durante la posguerra, la dictadura y buena parte del siglo XX. Incluso en los años 80 seguía habiendo actividad militar. Hoy, todo ese entramado está abandonado, pero sigue en pie. Y forma un museo al aire libre impresionante.

A nuestro alrededor aparecen entradas oscuras, muros de hormigón, pasadizos semiderruidos. Algunos están señalizados, otros se esconden entre la maleza. La sensación es poderosa: estamos caminando por un monte que fue frontera, fortaleza y vigía. En varios puntos, el camino se asoma a balcones naturales desde los que se ve la playa de La Arena extendiéndose como un abanico, la refinería de Petronor –ahora diminuta desde la altura–, el puerto de Zierbena, y la costa hacia Getxo y El Abra. El contraste entre naturaleza y memoria militar es constante.

Nuestras tres protagonistas encantadas con la ruta a Punta Lucero

LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA

·                   Desde Bilbao salimos por la parte norte para tomar la A-8 dirección Santander. Salimos por la 131 para coger la N-639 primero hasta Zierbana y de ahí por la BI-3794 llegar a la playa de La Arena.

·                   Desde Donostia, cogemos la autopista hasta Bilbao para después por la A-8 llegar hasta la salida 131 y tomar la N-639 primero y la BI-3794 hasta nuestro destino.

·                    Desde Vitoria, cogemos carretera dirección Altube para coger la autopista hasta Bilbao donde accedemos a la A-8 y seguimos lo anteriormente citado.

·                   Desde Pamplona, salimos por la AP-15 y la A-10 hasta Alsasua donde tomamos la N-1 dirección Madrid hasta Vitoria. Tomamos la salida 352 dirección Bilbao y seguimos lo anteriormente indicado.

La llegada a la cumbre de Punta Lucero es un momento especial. No es una cima alpina, pero su ubicación la convierte en un mirador espectacular. Arriba sopla siempre el viento. Un viento que limpia, que despeina, que te recuerda que este monte ha sido vigía durante siglos. La bajada, por el mismo camino o por la variante hacia Pobeña nos devuelve poco a poco al presente. Tenemos nuestros más y nuestros menos con el barro, muy presente y con algunas otras dificultades con el calzado, pero entre los cuatro nos ayudamos y llegamos sanos y salvos hasta la playa nuevamente. Tanto Vanessa, Ines y Mireia como yo concluimos que esta ruta no es solo una caminata: es una lección de paisaje, memoria y resistencia. 

Powered by WikilocFuente: Garmin

PLANES ALTERNATIVOS  

 Hoy proponemos un par de planes extras para ampliar la jornada:

·        Museo de la minería del País Vasco: Esta es una asociación formada entre otros por exmineros y trabajadores de la siderurgia, que ven, en plena crisis industrial, como los elementos que han formado parte de lo que hasta ese momento había sido la esencia de Bizkaia, empiezan a ser abandonados. Una vez creada la asociación, que desinteresadamente hace esfuerzos por recuperar y conservar los elementos que la actividad minera ha generado, como lo son vagonetas, herramientas, fotografías y documentos; con la intención de no dejar caer en el olvido esta parte de nuestra historia, en el año 2002 se crea la Fundación Museo de la Minería del País Vasco. En el año 2001 el Museo abre sus puertas en el Antiguo Matadero del barrio de Gallarta. Desde entonces no ha dejado de editar monografías, organizar exposiciones y actividades de difusión para todo tipo de público. http://www.meatzaldea.eus/

·        Museo ferrería El Pobal: se trata una fábrica hidráulica en la que se trabajaba el mineral de hierro para convertirlo en metal y elaborar todo tipo de herramientas (rejas de arado, martillos, azadas, picachones...) y útiles de uso doméstico, entre otros. Fue construida a comienzos del siglo XVI por el linaje banderizo que dominaba la comarca desde el Castillo de Muñatones: los Salazar. En torno a la ferrería se articulaba un complejo productivo formado por la vivienda de los ferrones, que en origen tenía el aspecto de una casa torre, el molino, con dos pares de piedras para moler trigo y maíz, el horno de pan, las huertas y los montes de donde se abastecían de carbón y madera. El Pobal es un museo vivo de dos de las actividades preindustriales más importantes de Bizkaia: la fabricación del hierro y la molinería. Las personas que se acerquen a este bello entorno, a orillas del río Barbadún, podrán disfrutar en la visita de la puesta en marcha de los dos ingenios hidráulicos. Reserva previa en teléfono 629271516 o elpobal@bizkaia.eus.

Para retomar fuerzas después de la ruta nos podemos acercar a todo un clásico en la zona a escasos metros de donde hemos aparcado el coche como es La Maloka, donde tenemos un caldo estupendo así como una barra de pinchos tanto dulces como salados donde será complicado elegir uno solo.