Los tres pilares tácticos del pase de la Real a la final de Copa
El cuadro txuri-urdin defendió con eficacia la meta de Marrero y, sin firmar un festival ofensivo, conservó siempre cierta amenaza en ataque
La Real Sociedad ya puede hacer planes para el próximo sábado 18 de abril. Disputará entonces la final de la Copa del Rey contra el Atlético de Madrid, después de eliminar este miércoles al Athletic en las semifinales del torneo. El cuadro txuri-urdin, superior a los vizcainos en el cómputo global de la confrontación, certificó su billete ganando 1-0 el encuentro de vuelta en Anoeta, un triunfo sostenido por tres grandes pilares tácticos: el sobresaliente rendimiento de Sergio Gómez en el duelo con Iñaki Williams, la aportación defensiva de Jon Martín en las acciones a balón parado, y la amenaza en ataque que el equipo supo mantener pese a que el objetivo principal consistía en mantener la renta del choque de ida.
1- Sergio Gómez con Iñaki Williams
Ernesto Valverde sustentó gran parte de su idea atacante en los balones largos hacia Iñaki Williams, buscando explotar el duelo individual de este con un futbolista txuri-urdin que no es defensa de nacimiento: Sergio Gómez. El técnico rojiblanco articuló este tipo de ofensivas, muy insistentes, mediante una salida de tres centrales que incorporaba a la ecuación a Dani Vivian, lateral diestro en la fase defensiva. Asemás, las caídas a la medular de Sancet sacaban de sitio a un zaguero blanquiazul (Jon Martín o Zubeldia), lo que contribuía a despejar la zona a la que se iba a dirigir el esférico. Se trataba de dejar a Iñaki Williams y Sergio Gómez lo más aislados posibles, sin ayudas para el catalán y a campo abierto.
¿Cuál era el objetivo final del Athletic? Buscar el mencionado tres contra tres y hacer daño a un desprotegido Sergio Gómez. Lo cierto es que Valverde logró así generar situaciones de riesgo en clave blanquiazul, pero emergió ahí el sobresaliente encuentro del catalán, cuidando su espalda y mostrándose además ganador en las disputas.
2- Jon Martín y la defensa de la estrategia
No hubo color entre la actuación de Jon Martín y el rol que Caleta-Car venía desempeñando a la hora de defender el balón parado. La suplencia del croata propició que Martín se ocupara del papel habitual de este protegiendo la frontal del área pequeña, en zona dentro de un sistema combinado. El lasarte-oriatarra se hartó de despejar balones que el Athletic ponía precisamente en la zona desde la que la Real venía flaqueando. Con el canterano todo cambió a mejor.
3- Amenaza por los carriles
El acceso a la final de Copa, en cualquier caso, no pasaba este miércoles sólo por defender con eficacia, objetivo que la Real completó con creces. Se trataba también de conservar siempre cierta amenaza en ataque. Y, sin firmar ni mucho menos una exhibición ofensiva, el equipo también cumplió con este propósito. Y eso que tuvo sus dificultades de inicio... Porque la idea original de Matarazzo no terminó de funcionar.
El técnico estadounidense pensó para la vuelta en Anoeta en intercambiar la orientación de los ataques txuri-urdin respecto a la ida. Es decir, salir por la izquierda y lanzar a la derecha. Así se explica la titularidad de Barrene, destinado a ser punto de partida de las diagonales con las que la Real buscaría a Guedes, ubicado esta vez en la banda diestra.
Ante las dificultades del comienzo del encuentro para generar ocasiones, Matarazzo ajustó a los suyos renunciando a esa novedosa salida de tres con Sergio Gómez y pasando a ejecutarla con Gorrotxategi. El movimiento implicó lanzar al propio Sergio al frente ofensivo de cinco jugadores, y situar ya a Barrene en zonas interiores. La Real mejoró desde una variante que implicó mayor dinamismo e imprevisibilidad.
La Real consiguió acercarse al gol desde esta forma de atacar: fijando siempre a cuatro defensas con cinco jugadores ofensivos, y amenazando así al Athletic por los intervalos abiertos entre sus zagueros. De este modo llegó gran parte de los acercamientos blanquiazules. Lo vemos con un par de ejemplos...
No fue un partido espectacular, pero sí bien jugado por parte de una Real que acudió a Anoeta con el único objetivo de certificar su billete para La Cartuja. Lo consiguió con base en un comportamiento práctico, eficiente, que dio cierta continuidad a la mayor superioridad mostrada en el encuentro de ida. Los 180 minutos de la eliminatoria han hecho a los txuri-urdin plenamente merecedores de la clasificación para la final.
