Un clásico en Mallorca: Oyarzabal entre líneas, Guedes al espacio
La Real marcó en Son Moix mediante una jugada que se ha convertido en su principal discurso ofensivo
La Real Sociedad obtuvo este sábado una muy importante victoria en el campo del Mallorca, gracias a un solitario gol de Carlos Soler que, más allá de su anecdótica autoría, resultó muy significativo sobre cuál es el principal discurso ofensivo del equipo txuri-urdin. Recibió Mikel Oyarzabal entre líneas. Rompió al espacio Gonçalo Guedes. Y la diana txuri-urdin, sumada a un buen trabajo defensivo, bastó para aportar tres puntos que dejan bien situados a los de Pellegrino Matarazzo en la pelea europea. Este es el análisis táctico del encuentro.
Comencemos el repaso a lo sucedido en Son Moix rescatando las lecturas extraídas aquí respecto al anterior partido contra el Oviedo. La Real insistió sin mucho éxito ante los asturianos a la hora de intentar hallar precisamente esa ubicación entre líneas del propio Oyarzabal...
Nuevas fórmulas
Este sábado en Son Moix, Pellegrino Matarazzo mantuvo su idea de conectar con el capitán en ese mismo espacio, ante un Mallorca que, como todos los últimos rivales txuri-urdin, se emplea en defensa con un 4-4-2. El técnico estadounidense, eso sí, acertó en tierras baleares mediante su idea de matizar el modo en que iniciar las ofensivas, esta vez desde una estructura y desde unos movimientos algo distintos.
¿Dio resultado? En líneas generales sí. Sobre todo durante la primera parte, con la Real generando situaciones muy interesantes que, de mediar un mayor acierto en el penúltimo pase, deberían haber servido para disfrutar de más ocasiones claras. El gol que decidió el partido, en cualquier caso, llegó producto de una acción que comenzó según lo ya analizado unas líneas más arriba. Veámoslo de nuevo.
Presión agresiva
La Real supo administrar luego su renta desde un trabajo defensivo inteligente. Ante un Mallorca muy peligroso en las inmediaciones de tu área y menos lesivo si le alejas de tu portero, los de Matarazzo dieron total prioridad a quitar tiempo y espacio a los futbolistas bermellones, a partir de una agresiva presión. El objetivo de la misma residía en evitar que los baleares lanzaran centros laterales a su delantero Muriqi y en condenar a estos a enviar balones directos y frontales mucho más complicados de traducir en peligro.
En cualquier caso, el partido de Son Moix tampoco debe hacernos lanzar las campanas al vuelo respecto al comportamiento sin balón del conjunto txuri-urdin. En líneas generales, la Real viene defendiendo bien durante toda la temporada, en clave colectiva: presiona con acierto, se ajusta con rapidez cuando los rivales hallan la forma de superarle, e incluso ha firmado actuaciones sólidas replegándose atrás, contra el Celta por ejemplo.
Sin embargo, también hay que decir que los blanquiazules acostumbran a mostrarse poco cuidadosos con detalles clave, y esto es algo que volvió a suceder en Mallorca, con dos desconexiones peligrosas (ocasiones en la segunda parte de Valjent y Muriqi) que pudieron costar caras. Hablaríamos hoy de otra cosa si hubiese mediado un mayor acierto local, pero queda igualmente la sensación de que el conjunto de Matarazzo progresa poco a poco hacia registros algo más sólidos. Que siga así, porque su capacidad atacante se encuentra fuera de toda duda, con automatismos cada vez más asentados.
