La peor noticia con gran diferencia de la victoria de la Real ante el Barcelona fue la lesión de Take Kubo. En el minuto 65, Mikel Oyarzabal, pegado a la banda izquierda, proyectó en largo al nipón que arrancó con muchos metros por delante y en clara desventaja ante la defensa rival. De repente el japonés se echó la mano al muslo de su pierna izquierda y comenzó a frenar mientras levantaba la mano en señal de que se había roto. Pronto se comprobó que la cosa iba muy en serio, al quedar tendido en el suelo boca arriba como un soldado herido y no moverse más hasta que fue trasladado en el coche con la camilla hasta dentro de las instalaciones donde pasó una primera inspección en el vestuario que confirmó lo que era evidente.

El propio Rino Matarazzo declaró al final del encuentro que la cosa pintaba mal: “No tenemos todavía una resonancia, pero tiene una lesión muscular severa o grave. Se trata de una desgracia importante porque Kubo es un jugador muy importante para nosotros en el lateral, no solo a nivel ofensivo, sino también por su capacidad y su deseo de trabajar en defensa… Es vital para nosotros, pero desgraciadamente no sabemos cuánto tiempo estará fuera”.

Salvo sorpresa mayúscula, todo parece indicar que estará entre uno y dos meses alejado de los terrenos de juego en función del diagnóstico definitivo. Esa son las propias previsiones que manejan en el club, aunque el horquilla siga siendo bastante grande hasta que no le hagan la resonancia a lo largo de hoy.

La dura vida sin Kubo

La Real va a tener que aprender a vivir sin Kubo. Algo que no ha experimentado desde que aterrizó en Donostia en 2022, porque apenas se ha lesionado. El nipón solo tuvo unos problemas físicos por unas molestias que se produjo en un partido de Europa League ante el Omonia que le hicieron perderse dos partidos, un 0-2 ante el Betis en casa y un 0-1 contra al United, que permitió a los realistas certificar ser primeros de grupo en un encuentro que la Real afrontó con muchísimas ausencias. Tampoco pudo viajar a un duelo en Copa en Logroño que se saldó con 0-1 por una pequeña sobrecarga.

En la 2023-24 estuvo disponible en todos los partidos y solo se perdió los obligados por acudir a la Copa Asia. Lo malo es que, como decía Imanol, “se nos ha caído la banda derecha” por la presencia de Kubo en Japón y de Hamari Traoré en la Copa África que no volvieron a ser los mismos cuando regresaron.

En la campaña 2024-25, no pudo jugar en Montjuïc, cuando el equipo acabó siendo goleado 4-0 tras la roja de Aritz Elustondo. En todos los demás partidos estuvo a disposición del técnico.

Este curso, un esguince de tobillo que se produjo con su selección ha provocado que no pudiera participar en Vigo, ante el Sevilla en casa y en el duelo de Copa en Negreira.

No, no va a ser fácil la vida sin Kubo. Y aprender a vivir con él. Para ser justos, también hay que destacar que no es normal que después de que jugara 120 minutos el martes y acabara extenuado por el esfuerzo, Matarazzo le asignara el rol de carrilero, casi con toda la banda para él en un duelo tan exigente como el del Barcelona. El precio a pagar ha acabado siendo muy caro... Vuelve a llegar la hora de Barrenetxea.