El Barcelona siempre ha sufrido mucho en Donostia. Así como la Real tiene por costumbre no estar a la altura y perder cuando visita los estadios blaugranas, los catalanes son plenamente conscientes cuando se presentan en la guarida realista que no les espera un encuentro cualquiera. No deja de ser curioso que, desde que el club txuri-urdin regresó a Primera en 2010, ha vivido dos rachas antagónicas contra los culés que sin duda ponen en evidencia o cargan de argumentos a los más agoreros, que, pensando en su interés, defienden que Anoeta es menos hostil para el Barcelona que para el Madrid. Algo que no es real, tal y como certifican los datos.
La primera racha sonrió a los blanquiazules, con ocho partidos sin perder ante el mejor Barça liderados por el extraterrestre Messi. Con un balance de cinco victorias y tres empates. Incluidos dos encuentros que no olvidarán jamás los aficionados realistas. El 2-1 de la primera campaña en la elite, que evitaba que los blaugranas igualaran el que hasta esa fecha era el récord de imbatibilidad de los realistas, uno de sus santos griales de su leyenda durante décadas, gracias a una remontada con goles de Ifrán y de Xabi Prieto de penalti. Un triunfo que llegó en la jornada 34, cuando los donostiarras se estaban metiendo de forma dramática en problemas y que acabaron siendo decisivos para salvar la categoría en la última estación ante el Getafe en casa.
Y el otro, disputado la víspera de San Sebastián de 2013, cuando los realistas remontaron un 0-2 con un doblete de Chory Castro y una última diana de Imanol Agirretxe que puso el estadio patas arriba y que acabó convirtiéndose en el verdadero pistoletazo de salida de aquella edición de la fiesta donostiarra.
El robo de la semifinal
Tampoco se puede olvidar el 1-1 de la vuelta de la semifinal de Copa de 2014, que se incluye en esa racha y abrió una brecha difícil de cerrar con el todopoderoso Barcelona, a cuyos jugadores muchos por fin le pillaron la matrícula debido a su actuación y a su soberbio comportamiento. No solo de los jugadores, sino también de su delegado, que incluso se presentó en el vestuario realista al final del choque vacilando al preguntar a ver qué pensaban hacer la fecha de la final. En la retina de todos el atraco en plena época Negreira de González González en la ida, en la que pasó en pocos segundos de no pitar un penalti claro a Carlos Vela que hubiera supuesto, en caso de transformarlo, el 0-1 para la Real y la segunda amarilla para Mascherano, al 1-0 y la roja a Iñigo Martínez por “mandarle a tomar por culo” de espaldas al colegiado cuando Busquets había hecho lo mismo poco antes y a escasos metros de su cara sin recibir castigo alguno. Ese día cambió algo y cada palo debe aguantar su vela por su responsabilidad en lo sucedido.
La derrota llegó en la campaña 2016-17, en otra víspera de San Sebastián y en la ida de los cuartos de final de la Copa, cuando los de Eusebio no lograron superar a un Barcelona plagado de estrellas que se impuso por 0-1 gracias a un tanto de Neymar desde los once metros. En la vuelta, en otro arbitraje lamentable esta vez de Martínez Munuera, que ya por aquel entonces hacía faenas a los guipuzcoanos, la Real acabó siendo goleada por 5-2.
El baño a Xavi
Pero lo peor no fue eso, sino que el citado 0-1 dio paso a la mala racha de diez partidos sin vencer a los culés en Anoeta. Con un saldo de ocho derrotas y solo dos empates. Especialmente doloroso fue el 0-1 de hace dos campañas cuando la Real completó un partido espectacular, desarbolando al equipo de un Xavi que no tuvo más remedio que reconocer su superioridad en la sala de prensa, pero en el último minuto una diana de Araujo acabó dando una victoria inexplicable a los visitantes: “La Real fue mejor que nosotros, merecieron más. No jugamos bien y esto no es el camino a seguir”, declaró.
Finalmente, la campaña pasada la Real por fin logró romper con su mala serie de resultados ante el Barcelona al imponerse por 1-0 con un tanto marcado por Becker. Y eso que los de Hansi Flick se presentaron a la cita como líderes indiscutibles, al igual que lo hará el domingo. Habrá que comprobar si le toca el turno ahora a la Real de volver a tener una buena racha ante un gigante. Tampoco le sorprendería mucho a nadie...