Unai Marrero, el gran protagonista del pase de la Real a cuartos de final, ha vivido un momento muy especial cuando el público de Anoeta ha coreado su nombre tras la tanda de penaltis, en la que detuvo dos lanzamientos: “Ha sido una emoción muy fuerte. Soy de la Real desde pequeño y oír a Anoeta decir mi nombre ha sido muy especial”. El meta azpeitiarra dedicó a su familia la eliminatoria.

Marrero no se desanimó por los dos goles encajados: “Esas acciones ya pasaron, estaba a lo que tenía que pasar”. “Hemos apretado y hemos conseguido el premio”. En la tanda de penaltis “estaba tranquilo. Sé de mis cualidades y dónde soy fuerte, y no todo depende de mí. He dado todo lo que dependía de mí”.

Respecto a disputar la titularidad a Remiro, afirmó que “eso es cosa del míster”