Colaboración

Laura Mintegi, la banalización del mal

01.05.2021 | 01:16

Porque deseo el bien de este pueblo y porque siento la responsabilidad de construir para nosotros y nuestras hijas e hijos un porvenir desprovisto de odio, quiero no sólo hablar sino construir un futuro con quienes, habiendo sido miembros de ETA, hayan hecho una profunda autocrítica; los quiero además como compañeros de viaje para la total deslegitimación de cualquier violencia

En el artículo titulado Nor bere egoerak bizi du (publicado en el dairio Berria) te has referido con ternura al destino y vicisitudes de varios escritores vascos. Los que mencionas eran de impronta vasca y abertzale. Pones sobre la mesa las injusticias ordenadas por los fascistas en 1936, entre otras, el fusilamiento de Estepan Urkiaga, Lauaxeta, y el de José de Ariztimuño, Aitzol. Hablas del cierre, contrario a la ley, de Egunkaria, etc. Sin duda alguna, tienes razón. Les cortaron las alas y las manos a la literatura y a los escritores vascos, les quitaron la vida.

A continuación mencionas a Sarrionandia y a Mikel Albizu , Antza, y he de confesarte que, al menos a mí, como a muchos otros que aún no se han atrevido a decirte nada de esto, se me han revuelto las entrañas ante la frivolidad que demuestras.

Afortunadamente, en la cultura vasca no todo el mundo se ha limitado como Laura Mintegi a protegerse bajo la servidumbre de ETA. Ha habido también quien se ha opuesto al fusilamiento de conciudadanos a través de manifiestos como Aún estamos a tiempo, de 33 intelectuales en 1980 y el de otros 140 en el año 2000, El silencio no es cobijo.

En lo que concierne a Sarrionandia, según he sabido, cuando salió de la cárcel, desilusionado por lo que vio de ETA en Iparralde, se marchó a Cuba. Allí, asegurados trabajo, familia, vida y seguridad, ha podido ofrecer un libro al año a sus lectores. Hasta el fin de ETA en 2011, no dijo que ETA tendría que haberse acabado 20 años antes. ¿20, 25...? ¿Por qué 20... es ésa la reflexión que la cultura vasca necesita? Él decidió ser Sarri o Sarrionandia.

Por otra parte, la decisión de Mikel Albizu, Antza, fue la de escribir durante 19 años, hasta que fue detenido, el método de la pena de muerte. Mikel Albizu, como los franquistas y utilizando métodos similares a los de éstos, escribió un método para fusilar o ejecutar a los habitantes de Euskal Herria y de otros sitios. El método se titula "La socialización del sufrimiento". ¿Has oído hablar de ese método? Se extendió en Euskal Herria pueblo por pueblo en las asambleas populares de Batasuna y ETA la asumió como propia.

Ese "método", continuando con la literatura y escritores, yo lo sitúo en el tipo de literatura dedicada a las realidades crudas. De hecho, aplicando el método "La socialización del sufrimiento" escrito por Mikel Albizu, ETA asesinó a un familiar mío. Había nacido en el barrio donostiarra de Egia, habitó toda su juventud entre Egia y Aiete, fue miembro de la asociación de ciclistas (Egiako Txirrindu Elkartea) y, por circunstancias, se fue a vivir a Andoain con su familia, a una de aquellas viviendas sociales que en esa época se otorgaban a los trabajadores con pocos recursos para financiarse una vivienda, hasta que se casó.

ETA le reventó la cabeza con una bala, acusándolo de una llamada que nunca hizo, y ahora está enterrado en el cementerio de Polloe situado en la zona alta de Ametzagaña del barrio de Egia.

Así las cosas, porque deseo el bien de este pueblo y porque siento la responsabilidad de construir para nosotros y nuestras hijas e hijos un porvenir desprovisto de odio, quiero no sólo hablar sino construir un futuro con quienes, habiendo sido miembros de ETA, hayan hecho una profunda autocrítica; los quiero además como compañeros de viaje para la total deslegitimación de cualquier violencia. Creo también que es responsabilidad mía poner sobre la mesa y denunciar todas las violaciones de derechos humanos que se han dado entre nosotros (las víctimas ocasionadas por ETA, las personas torturadas por diferentes cuerpos policiales, las víctimas del GAL y grupos afines, las personas extorsionadas, secuestradas, asesinadas por expresar su opinión política, los ciudadanos marginados por el mismo motivo, bertsolaris, cantantes, escritores o comerciantes, taberneros, empresarios obligados a hacer huelga contra su voluntad.) Asimismo, también es responsabilidad mía pedir verdad, justicia y reparación en todos los casos; por eso no estoy dispuesta a encubrir las salvajadas de quienes han violado los derechos humanos, ni siquiera en los casos provocados por gente de mi cuerda, y tú has hecho eso.

Familiar de Eugenio Olaziregi Borda

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