Editorial

El lehendakari toma la iniciativa

04.05.2021 | 00:53

La cerrazón de Pedro Sánchez en hacer decaer el estado de alarma obliga a Urkullu a prolongar vía decreto algunas restricciones y disponer de instrumentos para frenar el virus con ciertas garantías

La obstinada cerrazón adoptada por el presidente español, Pedro Sánchez, de hacer decaer el estado de alarma el próximo 9 de mayo pese a las múltiples evidencias planteadas y argumentadas por los expertos que, a la luz de los datos epidemiológicos en el Estado, desaconsejan prescindir de las medidas restrictivas bajo su cobertura jurídica va a obligar a las comunidades autónomas a actuar a contrarreloj para garantizar en la medida de lo posible la salud de sus ciudadanos. A solo cinco días de que la alarma deje de estar en vigor y si tras las elecciones de hoy en Madrid Sánchez sigue empecinado en no reconsiderar su posición –al fin y al cabo, la decisión del líder socialista tiene un carácter estrictamente político–, y no ofrece tampoco una alternativa válida y viable con garantías ante los tribunales, el lehendakari ha decidido una vez más tomar la iniciativa y aprobará antes del viernes un decreto con vocación de cubrir ese vacío legal. A ello obligan tanto la situación de la pandemia en Euskadi como la táctica cortoplacista del Gobierno español. Aunque la CAV comienza a dar señales de un cambio de tendencia en cuanto a la incidencia del covid-19, sería irresponsable prescindir de las medidas que han ayudado a contener al virus. La lenta bajada de los indicadores no va a mitigar el fuerte impacto que el pico de contagios está teniendo y aún va a tener sobre la presión hospitalaria –en especial, en las UCI– al menos durante dos semanas más. Estos datos muestran que aún es demasiado pronto para levantar algunas restricciones, como el toque de queda o las limitaciones de movilidad o de horarios, que resultan eficaces para frenar los contagios pero que sin la cobertura del estado de alarma quedan –como se ha comprobado estos meses– al albur de la interpretación de los jueces. Sin embargo, las constantes peticiones realizadas por Iñigo Urkullu a Pedro Sánchez desde hace ya varios días parecen haber caído en saco roto. Euskadi no puede quedar inerme frente al virus y necesita herramientas eficaces. El nuevo decreto –que deberá estar jurídicamente muy bien fundamentado en virtud de las competencias propias de la CAV– mantendrá restricciones como la de la movilidad entre cuatro y seis semanas más, un tiempo que se antoja imprescindible para estabilizar la situación y proteger la salud pública, obligación de cualquier gobernante responsable.

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