De cuando la incompetencia se impone

04.11.2020 | 01:11

A ver cómo se explica esto. Pongamos por caso un joven de 27 años que recibe la llamada de un rastreador. Éste le dice que fulanita de tal, con la que estuvo la semana anterior, ha dado positivo en coronavirus, por lo que le hace saber que a partir de ese momento está confinado y que tiene que hacerse la prueba PCR. Hasta ahí todo normal. La cuestión es que el joven es donostiarra pero trabaja en Iruñea, donde le acaban de confinar. El chico le pregunta al rastreador cuándo tiene que hacerse la PCR y dónde y entonces el rastreador le dice que, como no pertenece a Osasunbidea sino a Osakidetza, la PCR se la tiene que hacer en Donostia y que tiene que esperar la llamada de alguien de Osakide-tza para que le dé cita. Aquí es donde yo pongo los ojos como platos. ¿Mande? Entonces (me pongo en el lugar del joven), ¿me están diciendo que a pesar de estar confinado, para hacerme la PCR me tengo que trasladar a Donostia, saltándome para ello el cierre perimetral o como se llame la medida que con tanta gravedad nos han anunciado los políticos con el más serio de sus semblantes? Y me pregunto, en el caso de que yo no tuviera coche, ¿me tengo que montar en un autobús para ir a hacerme esa prueba poniendo en un hipotético peligro a los que vayan conmigo en ese autobús, tanto a los de ida como a los de vuelta? Y si me paran en un control de carretera por haber salido de Navarra, ¿les tengo que decir que, tranquilos, que yo en realidad solo voy a Donostia a hacerme la PCR porque he estado en contacto con un positivo, pero que enseguida estoy de vuelta en Pamplona y me confino en casa a la espera de los nuevos acontecimientos? Y si esos agentes me dicen que me quede en Donostia, yo les digo que es mucho más seguro confinarme en Iruñea yo solo que en Donostia con mis padres€ y a ver si lo entienden. Y me sigo preguntando, ¿y si en lugar de ser de Donostia soy de Valencia, tendría que ir a Valencia a hacerme la prueba? Aun así, el chico lo intentó llamando a un ambulatorio de Iruñea, donde en alguna otra ocasión sí le han atendido y a otro departamento de salud que no sé precisar; en el primero le dijeron que si no tenía síntomas no podían atenderle y, en el segundo, ni siquiera se dignaron en contestar. Me pueden decir que están colapsados, que no llegan a todo, que lo hacen lo mejor que pueden y yo les diré que lo están haciendo de pena, que no tiene ninguna lógica, ni sentido, ni pies ni cabeza actuar de esta manera. Lo raro es que no estemos todavía peor. Hasta aquí lo que escribí el pasado jueves en plena efervescencia de cabreo, pero tengo que reconocer que Osakidetza lo ha hecho bien. Le llamaron ese mismo día, le citaron para el día siguiente, y el sábado ya tenía el resultado. Afortunadamente dio negativo.