Síguenos en redes sociales:

Espacio comunitario

Entre el espacio público, regido por la política, y el económico, orientado a la rentabilidad, existe el ámbito comunitario, que pone su atención en las personas

Espacio comunitarioN.G.

Entre el espacio público, regido por la política, y el económico, orientado a la rentabilidad, existe el ámbito comunitario, que pone su atención en las personas. Éste ha pasado de ser minoritario y marginal a adquirir dimensión y vida propias. Multitud de actividades surgidas de la comunidad junto a sólidas entidades de cobertura conforman hoy este importante espacio. De la diversidad de instituciones invitadas a participar en su articulación destacamos las siguientes:

–Las “experiencias comunitarias” (empresariales, educativas, culturales y sociales) que han generado avanzadas instituciones demostrando la capacidad de autoorganización. La vocación especializada de cada una puede derivar hacia una conjunta de transformar la sociedad desde la primacía de la persona.

–Las entidades académicas y de investigación que han experimentado un desarrollo espectacular hasta convertirse en un sector económico. Aportan conocimiento e innovación.

–Las entidades culturales y sociales de tradición y arraigo, que aportan valores y generan sentimientos de pertenencia.

Todas ellas conforman un formidable colectivo al servicio de las personas, que actúan en libertad sin servidumbres económico-lucrativas o político-partidarias. Su participación en la construcción social aporta una nueva visión al sistema de gobernanza.

El espacio comunitario se alimenta de sentimientos y vocaciones altruistas sensibles ante las necesidades sociales. Desde una visión holística de la sociedad, se esfuerzan en: asentar la convivencia en el respeto a la dignidad y libertad de cada persona, atender necesidades imperiosas, integrar colectivos diversos, implantar la igualdad de oportunidades, formar y empoderar a las personas, alentar iniciativas innovadoras y, en general, ofrecer “horizontes de esperanza” y “cauces de participación” que vinculen a las personas en la construcción social.

Desde este espacio comunitario se da respuesta a los graves desequilibrios sociales generando soluciones avanzadas que, iniciadas en condiciones precarias, se consolidan con esfuerzo e imaginación. El País Vasco es rico en estas experiencias que recogen su mejor tradición (auzo-lan). Se trataría ahora de articular el espacio, hacerlo operativo, movilizar el impulso creativo de la sociedad y transformar esfuerzos aislados en soluciones estructurales, con el apoyo del resto de la sociedad .

Para configurar el espacio comunitario es preciso empezar por definir sus características. La naturaleza voluntaria y libre de los participantes requiere que esta definición nazca desde las propias bases en un proceso constituyente. Sería necesario redactar un “decálogo comunitario” que, una vez elaborado, consensuado y aprobado por las entidades promotoras, sirviera de señas de identidad del colectivo. Una vez aprobado el texto y abierto el proceso de adhesiones, podría someterse su contenido al refrendo político de los diferentes parlamentos y juntas generales para que, aprobado como “proposición no de ley”, otorgara al espacio comunitario su “carta de naturaleza”. Nacería así el “espacio comunitario vasco”.

Para culminar el proceso de configuración sería preciso dotarle de estructura. La heterogeneidad de las entidades participantes requiere una organización flexible en la que todas ellas se vean representadas. La figura de “confederación”, que cuenta con antecedentes legales (confederaciones empresariales), podría ser el modelo a seguir. La solución podría venir de la creación de una entidad como “Gizagintza” (nombre provisional), que gestionara el espacio, impulsara sus cometidos, representara al conjunto y fuera el interlocutor ante otras instancias sociales.

La creación de la entidad abre una nueva forma de gestionar la sociedad recogiendo el impulso creativo e innovador de un amplio colectivo que carece de canales de expresión. Gizagintza encauza ese potencial, y lo conduce por vías comunitarias de construcción social. Entre el sector público y el privado se añade ahora al sector comunitario.

La relación entre lo público y lo comunitario puede adquirir también nuevas formas. Se trataría de pasar de la actual “tutela paternalista” a una “tutela subsidiaria” que impulse la participación comunitaria (push) y complemente sus iniciativas (pull).

El “sistema de gobernanza” así conformado contempla las nuevas realidades, moviliza el impulso creativo y genera un eficiente modelo.