Vuelve la religión. ¿Qué religión?
"Mucho me temo que la nueva 'religión' que dicen que vuelve y el mensaje de fondo de películas y canciones calificadas de religiosas actuales estén más en la línea de la praxis religiosa de aquellas 'hijas', 'legionarios' y 'adoradores nocturnos' que nos acusaban de comunistas y separatistas"
El filósofo vasco Daniel Innerarity (Bilbao, 1959) tituló con el nombre de ¿Vuelve la Religión? un artículo en estas páginas. Su pregunta viene determinada por películas, canciones, escritos registrados últimamente relacionados con lo “religioso”. Que una película, entre otras, como la de Los Domingos, de la directora vasca Alauda Ruiz de Azua, sobre lo que fue la experiencia religiosa de ayer o una canción supuestamente espiritual hayan tenido tanta audiencia, ¿quiere decir que vuelve la Religión?
Antes de nada habría que explicar qué es la Religión para cada persona. El autor del artículo tampoco parece tener claro qué entiende él mismo –o prefiere no pronunciarse– por Religión cuando dice “hay quien se siente reconfortado con la Navidad pero no le inquieta el pecado. A ciertos ateos les gustó Francisco (el Papa) y a cristianos progresistas les desagradó Benedicto XVI (Papa). La religión proporciona gentes de orden pero también un horizonte de rebeldía”. “Pienso”, añade, “que no es exagerado ni falto al respeto asegurando que hay autoridades religiosas que realmente no creen en Dios y ateos o agnósticos que creen en Dios más de lo que piensan. El teólogo Karl Rahner hablaba de cristianos anónimos para referirse a este segundo tipo de personas...”.
En esa misma dirección, tras varias reflexiones, el filósofo bilbaino concluye su artículo diciendo: “El problema no es si la gente seguirá creyendo o no en Dios sino saber cual es el lugar de esa creencia en el mundo social de hoy. Lo que se ha terminado no es la religión sino la organización religiosa de la sociedad. Se ha desvanecido lo que sostenía la fe religiosa desde el exterior”. “Con la secularización”, señala, “estamos entrando en la época de una religión liberada de sus connotaciones políticas y sociales, más libre y personal, donde los obispos no necesitan reclamar que se convoquen elecciones y los políticos no debieran predicar”. “Tal vez ahora”, finaliza el filósofo vasco, “puedan concebirse la experiencia y práctica religiosa de otra manera más acorde con la realidad democrática e incluso con la naturaleza de la religión. Me atrevería incluso a afirmar que más acorde con lo que Dios quiere, pero eso es mucho suponer”.
Pues, sí. Me parece mucho suponer por su parte, filósofo vasco. Su idea de religión ¿es la que “proporciona horizontes de rebeldía o gentes de orden”? ¿Es la “liberada de sus connotaciones políticas y sociales más libre y personal”? Podría deducir, y podría equivocarme, que su idea de religión nada tiene que ver con quienes, sacerdotes, religiosos y laicos, apostaron, en la década de los 60-80, por la teología de la liberación y en consecuencia por una Religión, la cristiana-católica, impulsora y sostenedora de una sociedad sin clases, sin explotación y opresiones nacionales y sociales no solo en la América latina, con los Camilo Torres, Che Guevara, Ellakuria, Sobrino... y cientos de personas que perdieron la vida, asesinadas, por defender a personas y Pueblos explotados y oprimidos.
También en el Estado Español y en Euskal Herria grupos de sacerdotes y sectores cristianos (movimientos sociales como Comunidades de base, Cristianos por el socialismo, JOC, JIC, JEC, HOAC, HERRI GASTEDI, GOGOR, HERRIA ELIZA 2000…) intentaron aplicar aquella teología de la liberación con su compromiso social, nacional, antifranquista y anticapitalista con los pobres, oprimidos, explotados, huelguistas por lo que muchos de ellos fueron detenidos, torturados, y juzgados por tribunales de excepción sin garantía alguna, y condenados a multas y penas de prisión y algunos incluso asesinados. Varios cientos de aquellas personas comprometidas se vieron obligadas también a huir al exilio. Muchas cárceles del Estado Español fueron la zona de castigo de muchas de aquellas personas militantes activas.
En el caso de los sacerdotes la cárcel concordataria de Zamora, así como algunos conventos, fueron, en la década de los 60-80, los lugares donde padecieron prisión cerca de 100 sacerdotes y religiosos en su mayoría vascos. El documental Apaiz Kar-tzela sobre la cárcel concordataria de Zamora, dirigido por Ritxi Lizartza de Maluta Films, deja su testimonio para la Memoria histórica.
También entonces, junto a estos sectores “rebeldes”, existían dentro de la Iglesia Católica, otros contrarios e incluso enemigos, que rechazaban sus planteamientos y los acusaban de “comunistas” y “separatistas”. Quienes ya tienen algunas décadas de vida se acordarán, entre otras, de aquellas “Hijas de María”, la “Legión de María”, los “Adoradores nocturnos” etc. que se alimentaban de ideas piadosas conservadoras y que fueron también pasto de las derechas políticas y sociales.
Mucho me temo que la nueva “religión” que dicen que vuelve y el mensaje de fondo de películas y canciones calificadas de religiosas actuales estén más en la línea de la praxis religiosa de aquellas “hijas”, “legionarios” y “adoradores nocturnos” que nos acusaban de comunistas y separatistas. Quien suscribe perteneció a la Iglesia católica y fue uno de aquellos sacerdotes vascos que, en aquellos tiempos, décadas de los 60-90, trataron de aplicar la Teología de la Liberacióna la situación de Euskal Herria. Muchos de aquellos de entonces, ya fallecidos o en vida, abandonamos la Iglesia oficial. Aunque algunos también dejaron de ser creyentes, otros ahí, como en los 60-80, siguen trabajando desde una religión con “horizonte de rebeldía en favor de una sociedad sin clases, anticapitalista, feminista, euskaldun, autodeterminista, inclusiva”. Ojalá esa religión que “vuelve”, si vuelve, pudiera estar en esa línea. “¿Más acorde con lo que Dios quiere?”. No lo sé. ¿Más acorde con los Evangelios cristianos? Eso, sí.