Una teja sobre la cabeza de Núñez-FeijóoKiko Huesca
Núñez-Feijóo suma otra muesca en la culata de su calendario electoral autonómico, sin caer en la cuenta de que sus victorias refuerzan a quienes aspiran a sustituirle. El presidente del PP puede haber perdido la perspectiva, cegado quizá por el objetivo final de aposentarse en La Moncloa. En eso se parece al rey Pirro de Epiro. Su anhelo por hacerse con un gran imperio le llevó a entablar campañas contra los romanos, los cartagineses, los macedonios y los espartanos. Ganó batallas a corto plazo recibiendo tanto daño que inspiró el concepto de victoria pírrica.
Feijóo está resultando pírrico. En Extremadura, en Aragón y en Castilla y León lanzó un órdago electoral tratando de liberarse de la dependencia de Vox, pero la experiencia maña y la castúa solo han reforzado esa dependencia; nada anticipa un resultado diferente en Castilla y León. Valencia, terreno de pruebas, solo ha servido para consolidar el relato de los populares en el terreno de juego de la extrema derecha para poder gobernar. Como Pirro, Feijóo gana batallas que le hacen perder su guerra ideológica en favor del discurso ultra, que ha penetrado a su partido; de donde había sido expulsado.
La gota que colma
Cuando te ahoga el salvavidas
ERE en Tubos Reunidos. La Dirección plantea la supervivencia con el despido de 301 trabajadores en Amurrio y Trapagaran. Hace 40 días morían 650 empleos en Esquiroz con el cierre de BSH. Ahí, la multinacional propietaria eligió trasladar su producción fuera y solo planteó los términos del sepelio. En Tubos Reunidos, la producción no se traslada; desaparece. Quizá reducir un 20% su plantilla no asegure el 80% restante; quizá reducir un 20% su coste salarial tampoco salvaría el 100% del empleo. La Sepi le tiró un ‘salvavidas’ de crédito público que la arrastra al fondo. Sin quita de deuda habrá quita de gente.
Al rey griego cuentan que lo descabalgó de un tejazo la madre de un soldado en Argos para proteger a su hijo, con el que combatía; pero otras teorías sugieren que fue un soldado propio quien lo apioló.
Por lo que sea, todo esto me ha traído a la cabeza las soflamas de Isabel Díaz Ayuso el domingo a los jóvenes de su partido. Extractó la esencia de la extrema derecha populista. La presidenta madrileña hiló sucesivamente en su discurso la islamización, la inseguridad, y el precio de la vivienda. Seguramente por un descuido, olvidó recordar a su audiencia que el precio de ésta se ha disparado en todo el Estado, pero que en Madrid, donde ella gobierna, ha subido un 10% más. Cuando acabe de celebrar la dependencia autonómica de Vox, yo de Feijóo vigilaría los balcones. Incuidos los propios.