Materiales de memoria familiar a veces recobran vigencia inesperada un siglo más tarde. Nos extrañamos de una Europa en guerra y por el resurgir de la extrema derecha. Parecía que habían sido guardadas ambas experiencias en el baúl de los recuerdos para siempre pero nos equivocamos. 

Hay un tercer elemento peculiar que adquiere también actualidad: el pragmatismo norteamericano entonces y ahora. También nuestros mayores lo experimentaron. Gregorio Errazti en 1944 felicita las navidades a mi abuelo en Baiona en una postal que guardamos en la familia. Tras la tremenda guerra mundial saborean la posible caída del régimen franquista y le pregunta a Ander: “1945 urteberria askatasun urtea?” No sabían bien lo que se avecinaba. La abuela, con buen criterio, colocó en su álbum esta tarjeta, cuya reverso es un dibujo de Paco Ribera del bombardeo de Gernika acompañada de la frase “los fascistas entran a robar las riquezas del País”, con la tarjeta recordatorio de 1974 de Luke Artetxe, que lo perdió por la patria, sin ver la libertad de su pueblo. Una meta-composición con toque artístico. Incluso con fina ironía. Unos meses después de enviar la tarjeta, Errazti será llamado por Leizaola a la delegación del Gobierno Vasco en París. Hasta entonces, por encargo de Ajuariguerra, Errazti trabajó en la resistencia antinazi en Lurdes. Desde allí dirige la tarjeta a Ander, como bien aclara el matasellos de la tarjeta. 

Tras llegar a París, Errazti vivió unos años en la portería del 11 avenue Marceau junto a su familia. Trabajaba en labores administrativas de Euzko Deya con Felipe Urkola. Las hijas recordaban bien el día que fueron desalojados del palacete. Uno de los últimos que cantó el Gora ta Gora en la despedida del edificio. Gregorio, ocho años más tarde de la postal, será desahuciado del palacete de Avenue Marceau... Los franquistas lo robaron todo, dentro y fuera.

El PNV se opuso al fascismo español y al alemán, pero sufrió las consecuencias del nuevo contexto europeo tras la caída del telón de acero. Franco sobrevivió por intereses internacionales. Las bases norteamericanas llegaron a España y las ilusiones de los republicanos se fueron a pique. A esperar otros 30 años de dura dictadura y exilio.

El abuelo, como muchos miembros del PNV en la Segunda Guerra Mundial, trabajó para los servicios OSS de los Estados Unidos. Guardamos los reconocimientos recibidos con sello lacrado de la OSS y firma de coroneles norteamericanos. De ella procede la posterior CIA. El franquismo sale vivo tras finalizar el conflicto mundial. La necesidad de apoyo de los norteamericanos en el sur de Europa y el nuevo contexto mundial de enfrentamiento con el comunismo lleva a los exiliados a una posición complicada a nivel estratégico. De hecho, los papeles desclasificados por la CIA ya evidencian en plena Segunda Guerra Mundial la reticencia de los norteamericanos a potenciar su relación con los vascos. En cierta manera, los nacionalistas son usados de manera pragmática por los norteamericanos sobre todo para sus redes de espionaje en Latinoamérica y el frente europeo. Pero los dirigentes de la OSS en sus comunicaciones internas ya atisbaban antes del final de la guerra el nuevo tiempo y la necesidad de normalizar relaciones con el franquismo.

Una lección más del pragmatismo norteamericano. Hoy lo experimenta Europa entera y Latinoamérica de una manera más directa y clara pero sustancialmente semejante. Les mueve el interés. Y esta vez le toca a Europa entera. No parece que se acerquen años de libertad.