Hoy puede ser un gran día. Lo saben y lo sienten todos los aficionados de la Real. Desde el amanecer afloran los nervios, las mariposas o el nudo en el estómago, como prefieran describirlo. Durante el día es habitual que se intercambien sonrisas, más aún cuando el equipo txuri-urdin afronta con ventaja, aunque sin euforia ni optimismo desmedido, este partido de vuelta ante el Athletic, o esa risa floja que propicia el nerviosismo. Las miradas cómplices también serán una tónica en las horas previas al gran choque de Anoeta. No solo las que se produzcan antes de entrar al estadio donostiarra, sino también en todos los rincones de Gipuzkoa y allá donde resida un aficionado realista... Y es que nuestro equipo vuelve a jugarse hoy el billete a una final, el pase a una cita donde puede hacer historia. Ha llegado el día D, la hora H, el momento en el que cada uno empujará en la medida en la que pueda. Después dictará sentencia el terreno de juego y más nos vale que sea sin la notoriedad del árbitro, que tan protagonista fue en los duelos acogidos recientemente por San Mamés. Lo que más nos interesa es que el colegiado, esta vez sí, pase desapercibido y la Real pueda imponer la lógica del fútbol que viene exhibiendo. Esta sería la mejor noticia. La noticia que aquí, sin duda, queremos escribir.
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