Como ya sabrán, la FundéuRAE dictaminó que la palabra del año que acaba de terminar debían ser dos: inteligencia artificial, ese término que nos acompaña desde hace años, pero que cada día que pasa sorprende con nuevas aplicaciones, como el ChatGPT, un chatbot especializado en el diálogo que puede escribir por sí solo redacciones sobre diversos temas con complejidad y que ha hecho temblar a algunos profesores que ven como sus alumnos pueden llegar a copiar los textos creados por la inteligencia artificial y presentarlos bajo su autoría sin que haya forma humana de demostrar que son una copia. Acaso, si yo hubiera hecho lo mismo con este texto, ¿ustedes los sabrían? Más allá de las preguntas que ha generado este programa, también entre periodistas que lo miran como recelo -aunque ya fue en 2014 cuando la inteligencia artificial escribió un artículo para ‘Los Angeles Times’, experiencia que se repitió en The Guardian en 2020-, el hecho es que la inteligencia artificial está despertando la curiosidad del gran público como nunca antes lo había hecho. En redes están causando furor los retratos hechos por la IA, desde personajes históricos como Jesús hasta recreaciones convertidas en villanos de un país, un curioso juego que está dando que hablar. ¿Y qué dirá el ChatGPT?