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La escultura de Iglesias 'volará' a la isla Santa Clara a finales de junio

La intervención en la casa del faro, que requerirá un traslado de la obra en helicóptero, "se retrasa algo", aunque prevé finalizarse antes de fin de año

05.06.2020 | 01:50
Vista de la bahía desde la zona alta del edificio, ya sin cubierta. Foto: N.G.

donostia – Las piezas que componen la escultura de Cristina Iglesias, que se ubicará en un hueco dentro del edificio del faro de la isla de Santa Clara, llegarán en helicóptero procedentes de la fundición Alfa Arte de Eibar a finales de este mes de junio. En concreto se maneja la fecha del día 22 aunque una mala previsión meteorológica podría obligar a cambiar el día.

La obra ha seguido avanzando en los últimos meses, con la excepción de las dos semanas más estrictas de confinamiento, y el pasado 22 de mayo recibió la visita de la escultora, acompañada de un equipo municipal, que verificó el discurrir de los trabajos.

En la actualidad, el edificio del faro está sin cubierta y completamente vaciado por dentro, lo que permitirá depositar las pesadas piezas metálicas en su interior tras llegar suspendidas en el helicóptero. La obra de adecuación del edificio del faro a la obra de Iglesias comenzó también con viajes en helicóptero en octubre del pasado año para llevar la grúa necesaria para la actuación. Después, retornó la aeronave en enero para retirar unas 50 toneladas de escombro. Desde entonces, el transporte de los restos de obra se ha llevado a cabo en barco.

Aunque la apertura al público de la obra estaba fijada para octubre de este año, aproximadamente, la situación derivada de la pandemia de coronavirus, así como algunas jornadas de mala mar, han retrasado algo los trabajos, según explican fuentes municipales, que siguen fijando para antes de fin de año la apertura de la nueva instalación artística de la isla de Santa Clara.

El Ayuntamiento recalca que es una obra que "no tiene prisa" para su finalización y tiene intención de suavizar el ritmo de los trabajos durante el verano, ya que la isla seguirá abierta al público y no estima conveniente que haya un movimiento intenso en exterior de la casa del faro mientras el lugar cuenta con visitantes, como sucede en la temporada de verano. Sí se trabajará, por el contrario, en el interior del edificio, pero de modo acotado, para no molestar a los visitantes. Así pues, la pequeña urbanización del entorno del edificio, que supondrá el remate de la actuación, se llevará a cabo con posterioridad.

Por otra parte, mientras se colocan las piezas que compondrán el vaso de bronce, con incrustaciones de cristal, hundido en el fondo del edificio, se tendrá que construir junto a la casa un depósito de agua, del que saldrá el líquido que subirá y bajará por el hueco en relieve en alusión al movimiento de las mareas que la escultora desea plasmar en esta obra.

techo trasparente Una vez que hayan sido introducidos los fragmentos de la escultura en el interior del edificio se podrá colocar de nuevo la cubierta, ahora inexistente. En esta ocasión será traslúcida, por lo que permitirá que entre la luz natural y contará con placas solares, que permitirán obtener energía limpia para el propio funcionamiento de la obra artística.

Otra de las intervenciones necesarias en el edificio, una vez asentadas las cuatro paredes y colocada la cubierta, será la construcción de la pasarela interior adosada a los muros desde la que se podrá contemplar el interior del vaso con relieves diseñado por la artista donostiarra.

La isla de Santa Clara cuenta con un faro desde 1864. Hasta el año 1968 residieron en el edificio tanto los encargados de atender la señal luminosa como sus familias. El faro seguirá funcionando durante toda la obra.

En la transformación del edificio de la isla para acoger la escultura de Cristina Iglesias intervienen distintas empresas, como la constructora Moyúa y la ingeniería LKS, entre otras, bajo la dirección del Ayuntamiento. El coste total de la actuación asciende a 4,2 millones de euros, una suma en la que no se incluyen honorarios de la artista, que no cobra por su propuesta.