Donostia Kultura gana más de 4.000 socios gracias a los mayores de 45 años

Las mujeres suponen el 60% de los abonados y el 23% de todos ellos proceden de otras localidades cercanas

15.02.2020 | 06:21
La nueva casa de cultura Ernest Lluch, reabierta en octubre tras las obras por la reforma del estadio de Anoeta.

donostia - El número de socios de Donostia Kultura llegó el pasado año a 107.840, una cifra que supone un 4% más que la registrada el año anterior y que se asienta básicamente en los mayores de 45 años, que supusieron cerca del 57% del total. Las 4.272 nuevas altas que se produjeron a lo largo del pasado año se corresponden casi exactamente con los 4.287 nuevos inscritos de más de 45 años. En concreto, fueron 2.427 los nuevos apuntados de entre 45 y 65 años y 1.860, los de más de 65 años, según detalla la memoria del organismo municipal presentada esta semana, cuando Donostia Kultura cumple 30 años.

Los socios de 14 a 29 años, por su parte, fueron solo un 12% del total y, además, el año pasado se contabilizaron 62 menos que en el ejercicio precedente. También se redujo el peso de la franja de abonados de 30 a 44 años, que pasó del 32% del año 2018 al 30% de 2019.

El perfil del socio de Donostia Kultura es, pues, básicamente maduro y principalmente femenino. En concreto, las socias de la entidad cultural fueron el 59,7% el pasado año, mientras que los hombres se quedaron en el 40,2%. Asimismo, el 77,2% de los asociados a la entidad son vecinos de Donostia mientras que el 22,7% habita en localidades cercanas a la capital guipuzcoana.

De los 83.341 socios donostiarras de Donostia Kultura, el grupo más numeroso está adscrito a la casa de cultura de Amara, Ernest Lluch, que absorbe 15.867 personas, lo que corresponde a un 19% de los socios donostiarras.

El centro cultural Ernest Lluch creció el pasado año en medio millar de socios (el mayor crecimiento de toda la ciudad), a pesar de haber estado cerrado y con instalaciones provisionales en el edificio de Arcco Amara. Según señala la memoria de Donostia Kultura, el pasado año fue "especialmente importante" para el centro cultural de Amara. Tras reabrir sus puertas en el mismo edificio deportivo a mediados de octubre, el espacio atrajo aun más visitas.

Tras la obra, el espacio cultural dejó de estar dividido en dos sedes, como sucedía antes, y tiene ahora una única entrada a pie de calle, además de un salón de actos y una sala de exposiciones de mayor tamaño que las anteriores.

En número de socios de Donostia Kultura le siguen los 11.430 de Gros y Ulia, los 9.510 de El Antiguo e Ibaeta, los 9.333 de Intxaurrondo y los 8.320 de Altza-Larratxo. Las zonas de Aiete, Egia y el Centro tienen cada una algo más de 6.000 socios, mientas que tanto en la Parte Vieja como en Loiola y Martutene se sobrepasan los 3.000. Otros barrios cuentan con cifras inferiores de usuarios habituales.

un millón de visitas La profusa actividad de Donostia Kultura, uno de los organismos municipales que mayores fondos recibe del Consistorio (30 millones de euros), se traduce también en las elevadas cifras de visitas contabilizadas el pasado año, que sobrepasaron el millón. En concreto, se registraron 1.026.579 asistencias a los distintos centros culturales de Donostia. 407.630 fueron a distintas actividades programadas, como exposiciones, reuniones y actuaciones de artes escénicas. Por otro lado, 677.860 asistieron a las sedes para disfrutar de servicios como el de las bibliotecas, con más de 504.000 visitas. Así pues, casi la mitad de las asistencias a los centros culturales estuvieron motivadas en el préstamo de libros.

La memoria de la entidad cultural destaca que los ciudadanos valoran positivamente la red de bibliotecas y que a lo largo del pasado año el volumen de préstamos aumentó un 5,2%. "Son los servicios culturales más cercanos a la ciudadanía", considera el documento.

Las cifras registradas en 2019 señalan que se produjeron 456.787 préstamos, de los que 127.619 correspondieron a libros infantiles (1,89% más que en 2018). A lo largo del ejercicio se contabilizaron 2,4 préstamos de libros por habitante, un dato "próximo a la media europea", que fija este índice entre 3 y 4, según la memoria.