A punto de destaparse para las visitas

El campanario del Buen Pastor remata los últimos detalles de su rehabilitación antes de abrirse al público

13.02.2020 | 06:22

La rehabilitación de la torre del Buen Pastor, que dio comienzo a finales de 2018, está casi terminada aunque los andamios que recubren el campanario de estilo neogótico se mantendrán hasta que estén colocadas las nuevas luces ornamentales del edificio, que sustituirán a las viejas. La decisión de reemplazar la iluminacion no estaba inicialmente contemplada y se ha adoptado al final de la obra, aprovechando el andamiaje.

Solo falta que la empresa Philips empiece a suministrar las lámparas de tipo led, que se colocarán en el exterior de la catedral, para que comience a retirarse la estructura de la zona más alta, instalada por Ulma. Después, se terminará la rehabilitación de un pasillo que lleva a los pináculos y, finalmente, se podrá retirar todo el andamiaje, unos 7.000 metros cuadrados de envoltorio que ha supuesto uno de los principales retos de la obra, ya que la gran altura de la torre y su estrechez favorecen la inestabilidad y el temido "efecto vela" cuando hay fuertes vientos.

Así lo explica el arquitecto de la empresa Teusa, Aznar Sánchez, que, junto con el jefe de obra, Mikel BillaBerde, ha acompañado a NOTICIAS DE GIPUZKOA en su visita al interior del campanario del Buen Pastor, una torre que se eleva 75 metros sobre el suelo y que crea un mirador en el último de los cinco pisos de madera construidos en la zona alta de la torre, de planta octogonal. "Esta obra ha sido una responsabilidad monumental", recalca Sánchez, contento con el resultado de los trabajos previstos en el proyecto de Zetabi Arkitektoak. Para lograrlo, han trabajado en la torre campanario una media diaria de quince operarios entre canteros, herreros, carpinteros y otros profesionales. El templo no ha tenido que cerrarse.

Las diez campanas de gran tamaño también cuelgan de la zona alta, tras ser restauradas. La mayor de todas fue donada al templo por la Diputación, como puede leerse en el bronce, y pesa 1.735 kilos. Le sigue la del Ayuntamiento, que es algo más ligera (1.100 kilos). En el futuro, todas seguirán sonando gracias a un sistema de electromartillos que permitirá programar su puesta en marcha.

Los visitantes que se animen a subir por el interior de la torre deberán primero ascender por una de las dos escaleras de caracol de piedra, (la otra servirá para bajar). Así llegarán a otra escalera nueva de madera y acero que sube hasta el mirador, situado a 47 metros de altura, atravesando cinco plantas. En total, hay que subir 246 peldaños para disfrutar de la vista. "Es un número similar al de Gaztelugatxe", recalca el jefe de obra.

en el centro "Se barajó crear esta escalera pegada al interior de los lados de la torre pero finalmente se decidió ubicarla en el centro porque todo tiene que ser reversible de cara al futuro", explica Sánchez, que añade que en el Buen Pastor se han utilizado las últimas técnicas de rehabilitación de edificios patrimoniales. Los agujeros y desperfectos de la piedra arenisca de Igeldo, cuya cantera ya se agotó, se han reparado gracias a otras piedras similares y mortero de cal con árido de arenisca, del mismo color que la piedra y más elástico. En la rehabilitación que se llevó a cabo hace 40 años se usó cemento gris, menos flexible.

En pocos meses, donostiarras y visitantes podrán disfrutar de un paisaje con vistas de 360 grados de la ciudad de Donostia, desde las aperturas del mirador. La empresa Teusa confía en poder retirar los andamios para Semana Santa. Después, podrán comenzar las visitas, que serán de pago, y dependerán del Ayuntamiento, según los planes que se manejan en la actualidad.

Además de disfrutar de llamativos paisajes de Donostia, a media altura de la escalera de piedra se podrá acceder a un habitáculo, presidido por una gran vidriera del Buen Pastor, el que se estudia colocar la maquinaria mecánica del reloj, actualmente en rehabilitación, que se mostraría como pieza de museo.

La iglesia el Buen Pastor se inauguró en julio de 1887 sin campanario. En 1899 se completó el edificio con la torre, obra del arquitecto Ramón Cortázar, el mismo que trazó el ensanche de alrededor.

La rehabilitación del torreón ha tenido un coste de 1,5 millones. La mitad ha corrido a cargo del Ministerio de Fomento; el 25%, de la Diputación; el 12,5%, del Obispado, y la misma cantidad, del Ayuntamiento, que sufragará también las luces exteriores, de más de 300.000 euros.