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Donostia vibra con una Izada a pleno pulmón

La capital guipuzcoana vive un emocionante centenario de la Izada protagonizado por la voz del tenor Xabier Anduaga y la presencia de la plantilla de la Real en el balcón

Donostia vibra con una Izada a pleno pulmónJavier Etxezarreta / Efe

Rugieron los tambores y respondió la plaza, hasta los topes de gente. Al son del repicar de las campanas marcando las 00.00 horas, la Marcha San Sebastián hizo retumbar los miles de corazones que esperaban con ansia la llegada del mejor día del año. Zahar eta gazte, kalerik kale. Se izó la bandera soplando las velas; 100 años desde la primera vez que las y los donostiarras vieron su bandera alcanzar el cielo. Al ascenso de la bandera, le siguieron los gritos, y a los gritos, la música. Donostia arrancó su fiesta con 24 horas de locura por delante. 

La marea humana es algo habitual minutos antes de la llegada del día 20 a la plaza de la Constitución. Miles de almas se congregan en el escenario que da inicio a la locura. Este año, además de las personas que esperan a ras de suelo al Bagera!, 60 nuevos invitados se subieron al tablado con ganas de dar la bienvenida a las fiestas a pleno pulmón. El Orfeón Donostiarra, con Xabier Anduaga a la cabeza, interpretó la Marcha de San Sebastián. Las profundas y llegadoras voces del coro dieron la epicidad suficiente al momento como para que a más de uno se le cayeran las lágrimas mientras botaba de euforia, como le pasó al Tambor Mayor, José Ramón Mendizabal, Mendi

El Orfeón lo hizo acompañado de las ya habituales tropas de Gaztelubide, representantes del resto de tamborradas y dantzaris. En total, 507 protagonistas (189 componentes de Gaztelubide, 64 orfeonistas, 60 músicos, 16 dantzaris de Kresala, y 132 intérpretes de otras tamborradas) subieron a un tablado cada año mayor (este año, cinco metros más) para hacer de este aniversario un momento inolvidable.

Y a partir de ahí, Diana, Polka, Retreta, Iriyarena, Tatiago, Ataque de Errico Shemes... enredaron las gargantas de los allegados con las notas de los instrumentos. La que no se pudo escuchar, y tampoco se escuchará en la Arriada, será Caballería de Gallos, prohibida desde el año pasado por las avalanchas que se generaban al bailar esta alegre canción.

Estreno del alcalde

No se cumplen 100 años todos los años. Celebrarlos de manera especial era casi una obligación. El alcalde, Jon Insausti, vestido de cocinero, se estrenó al izar la bandera desde el balcón del antiguo ayuntamiento. 

Pero lo que levantó pasiones fue la presencia de la plantilla de la Real Sociedad. Ataviados con pañuelos azules, Oyarzabal, Remiro, Jon Martín, Aihen y compañía presenciaron el acto desde el balcón para disfrutar de la apertura de las fiestas. La victoria del domingo fue el calentón perfecto para que las y los donostiarras llegaran a la Consti con muchas ganas y motivos de celebrar. El entrenador Rino Matarazzo, que ya les había dado libre el martes para que pudieran disfrutar con los suyos, también decidió que ayer no trabajaran por lo que después de descansar, la gran mayoría del plantel quedó para cenar y acudir después al antiguo ayuntamiento para vibrar y festejar con la ciudad el inicio de la fiesta de su patrón.

Una noche con lluvia

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El cielo quiso ser protagonista antes de que llegaran las 00.00 horas, pero desde primera hora de la tarde, la incertidumbre por que la lluvia arruinara una fiesta sin igual, estuvo presente en las cabezas de las y los donostiarras. Ya todos estamos acostumbrados a mirar la previsión meteorológica una semana antes del esperado día, pero la naturaleza siempre trae imprevistos y, en esta edición, mantuvo en vilo a toda la población hasta el último segundo. Llovió pero no hizo el frío del año pasado

De todas maneras, la masificación de la plaza, los saltos y los bailes hicieron entrar en calor rápidamente a la gente. No hay tiempo para reparar al cielo cuando la bandera llega a él. La fiesta ha comenzado y es tiempo de bailar y no perderse ni un minuto de la celebración. La fiesta llegó y solo queda disfrutarla. 24 horas por delante. Gora Donostia!