Eibar es un pueblo con casta que a lo largo de la historia ha dado muchos personajes ilustres. Actualmente, el eibartarra más universal es Mikel Oyarzabal, el gran capitán de la Real. Matarazzo dirige el equipo desde el banquillo y Oyarzabal lo hace sobre el césped. Eibar tiene figuras para dar y tomar y la banda de Zumarraga también puede presumir de tener un director de Eibar:Andoni Vázquez.
Ha sustituido a la galdakoztarra Ane Legarreta. Tiene 32 años y proviene de una familia con afición a la música. “En mi casa siempre se ha amado la música. Mi amama (Montse Baglietto) bailó en el grupo de euskal dantzak y mi abuelo (Manuel Santos) fue percusionista de la banda de Eibar durante 50 años. No soy capaz de recordar cuándo cogí unos palos por primera vez para tocar el tambor. La música es algo que siempre ha estado presente en mi día a día”, comenta.
De los 5 a los 12 años estudió piano y después estudió percusión en Musikene. Tocó en muchas agrupaciones:en la banda de Eibar, en la txaranga de Eibar... En la actualidad, dirige las bandas de Eibar y Zumarrga y da clases en Legazpi y Azpeitia. Lleva ocho años en la escuela de música de Legazpi y en la de Azpeitia entró durante la pandemia. “Conocí a los alumnos a través de videoconferencia”, recuerda.
Vive en Legazpi. “Mi mujer y yo somos músicos y los dos trabajamos en la escuela de música de Legazpi. Ella empezó antes que yo. Los dos estudiábamos en Musikene y vivíamos en Eibar y, además, ella tenía que venir a Legazpi. Le dábamos la vuelta a Gipuzkoa todos los días y decidimos quitar un viaje, viniendo a vivir a Legazpi. Nos gustó y seguimos aquí. Tenemos dos hijos”.
Considera que Legazpi es un buen lugar para criar a los hijos. “Es un pueblo más apropiado que Eibar para tener niños. En Eibar la oferta cultural es más amplia, pero el tamaño de Legazpi y sus zonas peatonales son ideales para tener hijos y vivir tranquilos”.
Ahora, además de dar clases en Legazpi, dirige la banda de Zumarraga. “Me llamaron ellos. La directora iba a dejarlo y los que me conocían me propusieron a mí como sustituto. Me reuní con ellos y decidimos caminar juntos”.
Le gusta lo que ha encontrado en Zumarraga. “Es una banda normal. Tiene gente de todas las edades, como el resto de las bandas. No es un banda muy joven, por lo que hay mucha gente que conoce bien el oficio. Eso es de agradecer. Están dispuestos a trabajar y me han hecho un recibimiento muy bonito. Me han abierto sus corazones, para trabajar y para desarrollar todo lo que he propuesto. Mi objetivo es que la banda esté en el centro de la vida cultural de Zumarraga. Que esté presente en el pueblo y que colabore con el resto de las asociaciones”.
Se estreno a comienzos de febrero y su segundo concierto será el 19 de abril. “Tocaremos obras que son nuevas para la banda. Estoy muy ilusionado, pues me gustan mucho las bandas. Son estamentos plurales, que representan a la sociedad”.