El barrio de San Lorentzo de Oñati ya cuenta con un parque diseñado especialmente para bebés y niños y niñas de hasta tres años, donde pueden explorar, experimentar y dar sus primeros pasos en un entorno seguro y estimulante. Tras concluir las obras iniciadas en noviembre, el nuevo espacio ha abierto este jueves sus puertas, convirtiéndose en un ejemplo de cómo los parques infantiles pueden ir más allá del simple ocio.
Este equipamiento tiene su punto de partida en el diagnóstico 'Jolastuku', que durante la pasada legislatura hizo una radiografía del estado de las zonas de juego del municipio y detectó la necesidad de crear áreas lúdicas adaptadas a la primera infancia. “Se trata de un espacio con dinámicas distintas a las tradicionales, pensado para fomentar la autonomía y el desarrollo integral de las y los txikis”, explica la concejala de Infancia y Juventud, Ekhiñe Mendi.
El parque, para niños y niñas de 0 a 3 años, cuenta con un área para gatear, un espacio inspirado en el entorno rural y un circuito de equilibrio
Tres áres diferenciadas
Con un desembolso para las arcas locales de 40.000 euros (más IVA), la nueva instalación da continuidad al parque de San Lorentzo, situado en la plazoleta junto al bar Artzubi. Cuenta con tres áreas diferenciadas. La primera dispone de un suelo blando de corcho no tóxico, ideal para gatear, tumbarse o dar los primeros pasos, e incluye un amplio banco donde las personas adultas pueden charlar y acompañar a los menores en sus primeros movimientos. La segunda zona, llamada 'Baserria', está inspirada en el entorno rural. Su superficie de cortezas de pino y las recreaciones de madera de animales –ovejas y cerdos– ofrecen un ambiente seguro para explorar texturas, formas y recrear situaciones.
Por último, 'Herria' propone un circuito de equilibrio y una plataforma para sentarse, que permite divertirse con la arena del parque y el agua de la fuente cercana. Además, incorpora dinámicas de rol, como la cocina y la tienda, que favorecen la creatividad y la interacción entre los niños y niñas.
“Se han utilizado suelos permeables y lúdicos, con elementos que brindan opciones para movimiento, descanso, experimentación y juego simbólico”, destaca Patxi Galarraga de la empresa Projekta Urbes, que elaboró el estudio 'Jolastuku' y ha dirigido, a su vez, las obras.
Escobas y rastrillos para mantener el espacio en buen estado
Más allá de la distribución del parque, el proyecto introduce un nuevo modo de uso: garantizar que el equipamiento sea aprovechado por la franja de edad para la que ha sido diseñado y mantenerlo ordenado requiere la implicación activa de los acompañantes. Para ello, se han colocado herramientas como escobas, palas y rastrillos que facilitan el cuidado diario.
“Los parques infantiles evolucionan según las nuevas tendencias de juego. Actualmente, pretenden ser lugares pedagógicos donde los más pequeños puedan experimentar, trabajar distintos valores y conectar con la naturaleza. Esta instalación es adaptable con el tiempo y plantea un nuevo modelo, no solo para los y las usuarias, sino también para el propio Ayuntamiento. Todo ello requiere la implicación de todas las partes”, concluye Mendi.