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La tienda Atrezzo de Irun asegura su continuidad gracias al relevo generacional

Los hermanos Mikel y Beñat Ugarte tomarán las riendas del negocio tras la jubilación de su aita, Iñaki, el próximo mes de julio

La tienda Atrezzo de Irun asegura su continuidad gracias al relevo generacionalA.M.S.

En un momento en el que muchos comercios históricos de Irun bajan la persiana por falta de relevo generacional o por la dificultad de competir con las grandes superficies y la venta online, Mikel y Beñat Ugarte traen un poco de luz al comercio local. Los hermanos han decidido dar continuidad a Atrezzo, el negocio familiar que su padre Iñaki y dos de sus tíos pusieron en marcha hace más de tres décadas. 

La historia de esta tienda de enmarcación ubicada actualmente en la calle Estación se remonta a 1992. “Vi un local en la calle Zubiaurre y pensé con mis hermanos montar algo relacionado con el papel: láminas, posters, pequeños regalos...”, recuerda Iñaki. Sin embargo, les aconsejaron especializarse en la enmarcación, un ámbito que entonces ofrecía más recorrido. Y aunque ninguno de ellos contaba con experiencia previa, entre los tres fueron aprendiendo el oficio y adentrándose en el mundillo. 

Una rápida expansión

A pesar de que Atrezzo nació en un contexto complicado y de incertidumbre, debido al reciente cierre de la Aduana, el negocio comenzó a funcionar enseguida. “Éramos jóvenes, teníamos nuevas ideas y nos movíamos mucho, íbamos a muchas ferias. Nos encantaba este mundo, descubrimos que era apasionante y estábamos muy interesados”. 

El alto volumen de trabajo de los primeros años trajo consigo la apertura de un segundo local en la calle Izaga, que más tarde se trasladaría al Centro Comercial Mendibil. En el año 2000 se instalaron en su actual ubicación, en la calle Estación. “Llegamos a tener cuatro tiendas a la vez, dos en Irun, una en Donostia y otra en Errenteria”, señala Iñaki. Durante aquella primera etapa organizaban también exposiciones de artistas locales, una costumbre que, aunque les gustaba mucho, más tarde tuvieron que dejar por falta de tiempo, dada la gran demanda a la que debían responder. 

Una más en el equipo

Poco después de que Atrezzo iniciara su andadura se incorporó Marina Larruquert, que forma parte del equipo desde entonces y que es una de las personas que mejor conoce el oficio. “Es un trabajo que nos gusta mucho, es creativo y agradecido”, explica. Larruquert afirma asimismo que, aunque pueda parecer un ámbito muy limitado y concreto, la enmarcación ofrece un enorme abanico de opciones. “Se pueden enmarcar muchísimas cosas”.

Por el taller de Atrezzo han pasado a lo largo de los años, además de lienzos y otro tipo de obras, documentos antiguos, camisetas, txapelas y pañuelos, ramos de novia y muchos elementos más. Entre los más curiosos, Marina cita un cordón umbilical, una tarántula e incluso una becada podrida.

En un mundo que ofrece tantas posibilidades, el asesoramiento al cliente constituye una parte esencial del trabajo. “Lo primero que hacemos es preguntar al cliente si tiene alguna idea. Y si no la tiene, le ayudamos. Buscamos algo que encaje con su personalidad y con su casa”. El objetivo, añade Marina, es que el cliente se vaya satisfecho y con una pieza pensada para durar.

Un sector en retroceso

Con el paso de los años, el panorama ha cambiado. “Antes en Irun había cinco tiendas de enmarcación y ahora estamos prácticamente solos”, afirma Iñaki. Las tendencias han variado, algunos trabajos han dejado de demandarse y la competencia de grandes superficies es fuerte. “Con los precios no podemos competir; la diferencia está en la calidad del trabajo manual y de los materiales”.

Además, las tendencias se han estancado. Si antes el mundo de la enmarcación cambiaba constantemente, Marina e Iñaki relatan que en los últimos años la oferta resulta muy repetitiva. "Como ya no hay tanta demanda, los fabricantes no arriesgan". En este contexto, para poder ofrecer más opciones a sus clientes en Atrezzo trabajan con artesanos que les brindan más variedad, principalmente cromática.

Falta de apoyo institucional

Iñaki también apunta a la falta de facilidades y apoyo institucional para el pequeño comercio. En su opinión, el aparcamiento constituye uno de los principales problemas, tras la desaparición de numerosas plazas de parking debido a las obras de la estación, a la remodelación del entorno del Edificio de Emigración y la peatonalización de la calle Basurko. Últimamente más de un cliente nos ha dicho que se ha ido sin entrar porque no encontraba sitio”. Por ello insiste en la necesidad de que las instituciones “se vuelquen más con el pequeño comercio y con quienes desean emprender”, y alerta de que el cierre de tiendas no solo afecta a quienes las regentan, sino también a los vecinos, que pierden servicios cercanos. “Si nosotros cerráramos mucha gente se tendría que ir a Donosti, y eso es una faena”.

Relevo generacional

La continuidad de Atrezzo supone una excepción en un entorno en el que cada vez más negocios históricos bajan la persiana. Mikel y Beñat han decidido asumir el relevo cuando su padre se jubile en julio, si bien ya han comenzado a trabajar en el taller. Ambos han crecido en la tienda. “Siempre hemos estado muy vinculados a este negocio”, explica Beñat. “Pero al mismo tiempo hemos sido bastante volátiles. Nos gusta explorar otros lugares en busca de cosas nuevas, de trabajos nuevos… Hemos viajado mucho. Pero siempre ha habido un interés por la tienda y por el negocio familiar, por lo bonito que es este trabajo, por el arte…”. 

Mikel lo resume con humor: “A mí me salieron y se me cayeron los dientes de leche aquí”. La relación con la tienda y con las personas que a lo largo de los años han pasado por ella ha sido constante. “Como dice Beñat, también hemos salido a explorar otros frentes. Hemos dado muchas vueltas, hemos viajado mucho, pero sin olvidarnos de dónde hemos venido, y al final hemos vuelto a los orígenes”. 

Ambos tienen claro que su deseo es seguir manteniendo con vida la tienda, y su principal objetivo conservar el nivel que siempre ha caracterizado a Atrezzo. Para ello, durante un tiempo seguirán trabajando junto a Marina. “Tienen mucha suerte, porque todo ese conocimiento que tiene ella se lo va a poder transmitir”, señala Iñaki. A partir de ahí, los hermanos quieren introducir mejoras poco a poco, especialmente en la gestión y la digitalización del negocio, y recuperar las colaboraciones con artistas locales.

“Sabemos que es un momento difícil, pero queremos intentarlo. Traemos muchas ganas e ideas nuevas” adelantan ilusionados.