Cuando cae la noche y todo se aquieta, Leire y Amaia Sarasola Auzmendi (Beasain, 2008) escriben. No por obligación ni por rutina escolar, sino porque es su forma de desconectar y ordenar lo vivido durante el día. A los 17 años, estas hermanas beasaindarras han convertido la redacción en un hábito que va más allá de la afición: es su espacio propio.
Su primer contacto con la escritura llegó a los ocho años, a través del certamen literario 'Beasain Idazlehiaketa', organizado cada año por el Ayuntamiento local para fomentar el euskera. En el colegio, se aprovechaba el concurso como una oportunidad para que todo el alumnado redactara textos: cada creación debía ajustarse a los criterios del certamen, y es que los mejores trabajos participaban oficialmente en la competición.
En varias ediciones, Leire y Amaia vieron sus nombres entre los seleccionados, con creaciones de prosa y de poesía, y en diversas ocasiones fueron premiadas. Lo que comenzó como un deber escolar se fue transformando poco a poco: primero en hábito, luego en disfrute, y hoy en algo imprescindible para ellas. Es una herramienta que les permite ordenar pensamientos, explorar ideas y habitar su propio mundo. Con el tiempo, escribir se ha convertido en un refugio.
Con los años, las hermanas Sarasola Auzmendi han ido acumulando experiencias que fortalecen su buen gusto por la escritura. Participaron en el concurso literario 'Urruzuno': Amaia ganó en 2023 y Leire en 2025. Más allá de los premios, destacan especialmente la estancia de cinco días que ofrece el certamen, a la que asisten los veinte jóvenes premiados, con talleres de escritura, actividades culturales y la oportunidad de conocer a otras personas con su misma afición. “No siempre encuentras a gente de tu edad que le guste escribir como a ti”, explican. Esta experiencia les ha dado un impulso extra para seguir creando.
Reconocimiento en categoría de adultos
El reconocimiento más reciente llegó a finales de 2025, con el concurso literario 'Bordari-Satarka' de Hondarribia, que celebraba su cuadragésima edición. Amaia obtuvo el primer premio de poesía con el poema 'Izateak', y Leire el segundo premio en novela corta con 'Bazkalosteko kafeak', ambos en categoría absoluta. Para las dos fue un hito: era la primera vez que eran reconocidas en la categoría de adultos; un logro que confirma su talento.
Compañeras de palabras, y más
Aunque la escritura es, para ellas, un espacio íntimo y en gran medida solitario, las hermanas encuentran la una en la otra a su lectora más cercana. Se leen mutuamente y ejercen como primera voz crítica: Amaia suele ser la primera en leer los textos de Leire y compartir su opinión, y Leire hace lo propio con los de Amaia. Este intercambio forma parte de su proceso creativo y refleja la complicidad que comparten; además de hermanas, son compañeras de palabras.
Asimismo, comparten muchas otras aficiones. A ambas les gusta leer, y buena parte de lo que escriben nace de ahí: de los libros que pasan por sus manos; pero, sobre todo, de lo cotidiano. El día a día, las pequeñas escenas y pensamientos que se acumulan a lo largo de las horas, suele convertirse en el punto de partida de muchos de sus textos. Escriben cuando se sienten tranquilas, en momentos de silencio, y a menudo por la noche, cuando bajan el ritmo, todo se calma y las ideas encuentran su lugar.
Además de escribir y leer, a Leire y Amaia les gusta la música, y la comparan con la escritura: ambas les hacen sentir algo parecido, un momento de disfrute, calma y desahogo. Tocan la flauta travesera y cantan en el coro, actividades que, al igual que redactar, les permiten ordenar pensamientos y expresarse