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Haize Berri: el 'viento' del ocio inclusivo que recorre Debagoiena

El proyecto se centra en adolescentes y jóvenes con diversidad funcional, promoviendo su autonomía y participación a través de actividades lúdicas, con el objetivo de extenderse a otras comarcas de Euskal Herria

Haize Berri: el 'viento' del ocio inclusivo que recorre DebagoienaHaize Berri.

EnDebagoienasopla un viento nuevo; uno que no irrumpe, que abre espacios. Se llama Haize Berri y nace de una idea tan sencilla como imprescindible: que las y los jóvenes con diversidad funcional tengan acceso a un ocio inclusivo, digno y compartido, como cualquier otra persona de su edad. 

En los últimos años, los recursos dirigidos a este colectivo han ido ganando presencia en la comarca. No obstante, tal y como señala Leire Uribesalgo, “aún queda mucho camino por recorrer”. Desde esta realidad, hace más de un año echó a andar Haize Berri, con el objetivo de garantizar, en condiciones de igualdad, el disfrute de actividades culturales, deportivas, artísticas y en la naturaleza que, en demasiadas ocasiones, resultan “inaccesibles para estas personas”.

Partiendo de la concepción del tiempo libre como un elemento clave para el desarrollo personal y social, la iniciativa se articula en torno a varios ejes fundamentales: promover un ocio de calidad yla creación de vínculos de amistad, así como la integración en la sociedad y en la comarca, especialmente en sus costumbres y valores. Todo ello se canaliza a través del euskera, no solo para comunicarse, sino también como expresión de identidad y pertenencia, favoreciendo que la juventud aprenda, se relacione y divierta en su entorno cultural más cercano. “No pretendemos sustituir la oferta existente; nuestra intención es complementarla, ampliando el acompañamiento a todas las localidades de Debagoiena con un espacio abierto y sin exclusiones para jóvenes y familias”, subraya Uribesalgo.

Disfrutan de actividades culturales, deportivas, artísticas y en la naturaleza.

Cuatro jóvenes al frente

El proyecto está liderado por un equipo de cuatro jóvenes -Iñigo Larrañaga, Aitor Herrero, Aimar Larrea y la propia Leire- que cuentan con una amplia trayectoria en los ámbitos educativo, deportivo y de ocio inclusivo. “Llevamos años trabajando con jóvenes con diversidad funcional y, apoyándonos en esta experiencia, decidimos dar un paso más y crear una propuesta propia, necesaria y arraigada en la comarca”, explican. Aunque el impulso inicial partió de este grupo, la iniciativa ha ido fortaleciéndose gracias a la estrecha colaboración de familias, vecinas y vecinos, empresas locales y asociaciones.

Más allá del ocio, el programa, que atiende a adolescentes y jóvenes de entre 14 y 30 años, busca implicar a los entornos cercanos, combinando actividades recreativas con sesiones formativas sobre aspectos del día a día, incluida la educación sexual. Cada mes, los fines de semana se ofrecen dos citas cuidadosamente diseñadas. Hasta la fecha, la variedad ha sido amplia: desde talleres de cocina y cenas entre amigos, hasta excursiones como un safari en Salburua, noches temáticas en un baserri o un día inolvidable en Sendaviva, en Navarra. Haize Berri quiere convertirse en “unespacio de frescura que nos saque de la rutina, generando amistad, cohesión y recuerdos”, apunta Uribesalgo.

Apuestan por entornos “normalizados, accesibles y abiertos a la comunidad”. Sin embargo, uno de los grandes anhelos del proyecto es contar con un espacio propio que sirva de punto de encuentro y, al mismo tiempo, abrir Haize Berria otras comarcas y, por ende, a toda Euskal Herria”.

La autonomía, el respeto, la amistad, la participación, el compromiso, el disfrute y la inclusión son los valores sobre los que se asienta Haize Berri

"El ocio no es un privilegio, es un derecho"

Porque el ocio no es opcional, sino un derecho. “Es socialización, autonomía, autoestima y calidad de vida. Muchos jóvenes con diversidad funcional no acceden a actividades recreativas habituales, lo que provoca aislamiento. Haize Berri brinda espacios seguros e inclusivos, donde pueden disfrutar, decidir y relacionarse como cualquier otra persona de su edad”, indican los miembros de la asociación, que trabajan codo con codo con las familias para dar forma a propuestas ajustadas a los intereses del colectivo. “A nivel humano nos aporta sentido, aprendizaje continuo y la certeza de que se está respondiendo a una necesidad real. En el plano personal es un verdadero placer ser parte de esta experiencia, que deja un impacto tangible e indudable”, sostienen.

Adolescentes y jóvenes experimentan nuevas vivencias, proponen y organizan encuentros entre ellos y ellas.

Proyecto premiado por Fagor Herrigintza

Un punto de inflexión llegó el pasado diciembre, cuando el programa de cooperación Fagor Herrigintza les otorgó 40.000 euros. “Ha sido un impulso enorme, tanto económico como emocional”, afirma Leire, y destaca que este reconocimiento valora el trabajo cotidiano de todo el equipo, al tiempo que proporciona “estabilidad, credibilidad y la posibilidad de consolidar el proyecto a medio y largo plazo”. Supone, a su vez, “un golpe de motivación” para continuar avanzando en un modelo de inclusión colectiva.

El apoyo se destinará a reforzar, durante un curso escolar más, la labor que ejercen, dotando de materiales, medios y formación profesional a su estructura humana. En definitiva, se trata de cuidar la acción, a sus participantes y a quienes la hacen posible, “para que Haize Berri sea sostenible en el tiempo”.

"La inclusión es una tarea que nos atañe a todos"

Y hablando de retos, el principal sigue siendo romper barreras sociales y miradas paternalistas. “La inclusión real requiere tiempo, acompañamiento, recursos de calidad y confianza en las capacidades de cada persona. Durante el último año y medio hemos constatado que, en un espacio seguro y de calidad, nuestras y nuestros jóvenes pueden sentirse queridos, aprender y desarrollarse personal y socialmente junto a sus amigos y su entorno. En ese empeño seguiremos trabajando, involucrando a toda la sociedad, ya que la inclusión es una tarea que nos atañe a todos”, defiende Uribesalgo.

Las experiencias que se viven en Haize Berri evidencian su impacto: jóvenes cuyos fines de semana eran “monótonos y dependientes de sus familias” ahora disfrutan de nuevas vivencias, proponen y organizan encuentros, comparten tiempo entre ellos y ganan confianza y autonomía. 

"Queremos que sean conscientes, capaces, formen parte activa del grupo y de la sociedad, y disfruten de su tiempo libre como lo haría cualquier joven de Euskal Herria"

La colaboración con actores del entorno es, asimismo, impresdindible ayuntamientos, asociaciones y entidades deportivas que suman esfuerzos, contribuyendo a visibilizar la participación de todas y todos. Como recuerda Leire, se trata de “poner a la diversidad funcional en medio del pueblo, para que todo el mundo nos vea”.

Foto de familia frente a San Mamés.

En este trabajo compartido, las familias ocupan un lugar central, con una comunicación constante que les permite implicarse en la organización y evaluación de las actividades, mientras encuentran acompañamiento y “lo que nosotros llamamos arnasguneak, algo así como espacios de respiro que refuerzan el aprendizaje colectivo y el compromiso con la inclusión", insisten.

Respaldo de instituciones públicas

El pilar para seguir creciendo es “mantener la escucha activa, la calidad del acompañamiento y una base económica estable”, sentencian. Si el espíritu del proyecto se protege desde dentro, su evolución será natural, aunque también requiere el respaldo de la sociedad y, de manera especial, de las instituciones públicas, para hacer de Haize Berri “todo un referente del ocio inclusivo en Euskal Herria”. Quienes deseen conocer más sobre este espacio acogedor y familiar pueden seguirlo en Instagram (@haizeberriaisialdia) o contactar a través de haizeberrielkartea@gmail.com.