A Diego Ramos nunca le había llamado la atención el mundo de la hostelería. Hasta que la vida lo condujo a la comarca de Goierri. De la ciudad colombiana de Medellín a Beasain, dejó atrás su trabajo en un herbolario y empezó de cero.
El jueves 12 de febrero levantó la persiana del Bar del Campo de Fútbol Igartza y devolvió a la zona un punto de encuentro que llevaba meses en silencio.
De necesidad a pasión
Sus primeros pasos en el sector los dio casi por casualidad. Recién llegado a Beasain y con la necesidad de abrirse camino en un entorno nuevo, decidió probar suerte en la hostelería. La oportunidad surgió en Arama, en el Ostatu Toki Alai, donde trabajó durante cuatro años. Aquella fue su auténtica escuela. “Aprendí todo lo que implica trabajar en un bar”, resume Diego.
Tras esa etapa, dio un nuevo paso en su trayectoria y continuó formándose durante dos años en el bar Orient de Beasain, donde consolidó lo aprendido y ganó confianza.
Durante dos meses también trabajó en la cafetería de Goierri Eskola, en Ordizia, donde se adentró de lleno en los fogones. Esa etapa le permitió descubrir otra de sus pasiones: cocinar.
La estrella del bar: la tortilla de patatas
En el Bar del Campo de Fútbol Igartza, la tortilla de patatas se ha convertido en el plato que marca la pauta. En apenas dos semanas, su sabor casero y su textura jugosa le han valido un lugar privilegiado entre quienes cruzan la puerta del bar, transformándose en un pequeño símbolo del nuevo comienzo del local.
La solicitan con frecuencia, ya sean habituales del club o personas que pasean por la zona, y es que, nada más verla, muchos no pueden resistirse a probarla. Ramos comparte que también se puede encargar para llevar a casa.
Junto a la tortilla, Diego ofrece pintxos, bocadillos y platos combinados, una carta pensada para acompañar los entrenamientos, los partidos o cualquier momento de la jornada.
El bar funciona todos los días de la semana. Los lunes, permanece cerrado hasta las 17.00 horas; el resto de días abre desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche, con ampliación de horario los fines de semana cuando es necesario. Más allá de los horarios del club, el establecimiento busca responder a las necesidades de todo el barrio, funcionando como punto de encuentro de la Sociedad Deportiva Beasain K.E. y también como referente para los beasaindarras.
Zegama sí, pero también Beasain
Diego Ramos también regenta el bar Mordoxka, ubicado en Zegama, un local, dice, más amplio y con un ambiente completamente diferente, que tras las cenas se transforma en pub. Satisfecho con esa experiencia, decidió embarcarse en un proyecto en Beasain, su lugar de residencia, para combinar ambas prácticas y acercarse más a la comunidad local.
El arranque del bar del Campo de Fútbol Igartza ha superado todas las expectativas de Ramos. La afluencia de público ha sido constante, sobre todo los días de partido. Asimismo, confiesa sentirse sorprendido y profundamente agradecido por la respuesta de la gente, incluidos clientes que le conocían de su etapa en el bar Orient y que no han dudado en acercarse a acompañarle en esta nueva etapa. “Se nota que quieren que me vaya bien, y eso es muy motivador”, reconoce.
Más que un bar
El bar es propiedad del Ayuntamiento de Beasain y se adjudicó mediante concurso público. Diego obtuvo la explotación por un contrato de dos años con opción a prórroga, que ya adelanta solicitará.
Confiesa que está ilusionado con esta nueva etapa y su objetivo es consolidar un espacio donde comer bien se combine con sentirse bienvenido.