Tras varios años con la persiana bajada, el Arrantzale Txoko de Hondarribia se ha vuelto a llenar de vida. El responsable es Iñaki Amiano Aizaguirre, que tras un largo tiempo trabajando en el proyecto, ha podido recientemente inaugurar el nuevo establecimiento, con el objetivo de recuperar el buen nombre y el ambiente que antaño se respiraba en este local de la calle San Pedro.

Aunque hasta el momento su trayectoria laboral ha estado enfocada a otro ámbito, la hostelería no resulta un terreno desconocido para Iñaki. “Mi familia por parte de padre principalmente han sido hosteleros”, cuenta. Su tío estuvo al frente del Ainere, su aita ha trabajado toda la vida en bares y restaurantes de la comarca, y sus dos hermanos han estado igualmente vinculados al sector. De hecho, el mayor, Iban, es quien regenta el bar Loretxu. Además, él mismo se pagó los estudios trabajando durante varios veranos en bares de Hondarribia.

Después, su camino profesional tomó otro rumbo. Tras estudiar Administración y Dirección de Empresas, pasó diez años en una consultoría, hasta alcanzar el puesto de director comercial. No obstante, el nacimiento de sus dos hijos le hizo plantearse su futuro. “Me di cuenta de que no quería lo que estaba haciendo, que quería hacer otras cosas”. No tenía claro qué, pero sí qué quería dejar atrás: el coche, las llamadas, los correos y los problemas ajenos. “Quería centrarme en mí, en mi familia y en mi pueblo. Al final es algo que siempre me ha llamado mucho. Yo me siento muy hondarribiarra y quería hacer algo por el pueblo también”, admite.

En ese contexto apareció la oportunidad de hacerse cargo del Arrantzale Txoko, una idea que fue tomando forma poco a poco. El proyecto resultaba desafiante, ya que el local necesitaba una reforma profunda después de años sin actividad, pero Iñaki reconoce que le atraen los retos. “Me gusta mucho hacer cosas y no quedarme estancado en una rutina con los mismos temas. Así que el proyecto me encajaba mucho”, cuenta.

“No queremos ser un bar al uso” 

Detrás del proyecto hay también un trabajo compartido. Iñaki ha puesto en marcha el Arrantzale Txoko junto a su mujer, Carmen Susperregui Elduayen, con quien ha dado forma tanto al local como a la propuesta gastronómica, como al concepto general. “Aunque yo soy quien se hace cargo ahora físicamente, no podría haber hecho nada de esto sin ella”. El responsable del nuevo Arrantzale Txoko destaca asimismo el apoyo y la ayuda de su hermano Iban y de otras personas cercanas. "Nos hemos dejado aconsejar y nosotros luego hemos decidido que sí y que no. Pero hemos tenido la suerte de habernos rodeado de gente buena".

La propuesta de valor la tuvieron clara desde el principio: “No queríamos ser un bar al uso. Queremos ofrecer a los ciudadanos de Hondarribia y alrededores una vivencia, una experiencia cercana, de calidad y de prestigio”. 

El objetivo también era que esa identidad se percibiera desde el mismo momento en que uno cruzara la puerta del establecimiento. Por eso conservaron elementos originales del local, como las vigas de madera o la pared de piedra, y al mismo tiempo realizaron una remodelación profunda, integrando los colores del edificio, el blanco y el granate, también en el interior junto a la madera y la piedra.

El local mantiene sus vigas de madera y su pared de piedra. N.G.

El trabajo con producto cercano es otro de los pilares de su propuesta. La carne la adquiere a través de un proveedor próximo, la verdura procede de Navarra y la intención es ir incorporando progresivamente productos de los caseríos de Hondarribia. “Quiero trabajar con productos de temporada. Cuando haya tomate, anchoas o guindillas de Hondarribi, por ejemplo, las ofreceré. Siempre que pueda sacar cosas del pueblo, lo haré”, señala.

El tamaño reducido de la cocina ha definido también la carta, que es sencilla, pero cuidada y basada en producto de calidad y bien trabajado, pensada para el picoteo y para compartir: langostinos crujientes elaborados en casa, chipirones, tomate de temporada, bocadillos e incluso un plato de chuleta son algunas de las opciones que se pueden encontrar en ella.

A esta propuesta se suma la barra de pintxos fríos, con clásicos que nunca fallan, como el huevo relleno, el pincho de atún, el mini de jamón y pimiento o la tortilla de patata, junto a opciones más originales, como la txaca en pan brioche. Por último, por las mañanas se puede encontrar igualmente una carta de tostadas y dulces para desayunar.

Una acogida estupenda

Tras varias semanas con el bar en marcha, asegura sentirse muy agradecido con la acogida. “A la inauguración vino muchísima gente, y desde entonces estamos trabajando muy muy bien. No podemos estar más contentos”, asegura.

Por el momento, el horario del Arrantzale Txoko es de 8.30 a 16.00 y de 18.00 a 22.30 a diario, excepto los martes, que abre de 8.30 a 16.00, y los miércoles, que permanece cerrado. No obstante, el objetivo a partir de Semana Santa es abrir todos los días, y cuando llegue el verano, alargar el horario de cenas.