Punto neurálgico de buena parte de la vida social e icono indiscutible de Arrasate, el Portal de Abajo –conocido popularmente como Portalón– es uno de los elementos más característicos del Casco Antiguo; un vestigio en pie del recinto amurallado de la villa medieval de Mondragón, que llegó a contar con seis puertas de entrada y salida. Ahora, este emblemático arco se prepara para pasar por el 'quirófano' y someterse a una intervención destinada a corregir las patologías derivadas del paso del tiempo, mejorar la estabilidad, conservación y estado general de la construcción, preservando su valor histórico y arquitectónico y reforzando la seguridad, todo ello con pleno respeto a su esencia original.
Los trabajos de restauración arrancarán el próximo lunes y se prolongarán durante aproximadamente dos meses, alterando temporalmente el tráfico rodado en la zona. Durante este tiempo, tal y como informa el Ayuntamiento, no se podrá circular por el Portalón ni acceder a Maalako Errabala. Los turismos y furgonetas de hasta 3.500 kilos podrán entrar al Casco Histórico desde la calle Gazteluondo hacia Ferrerías, mientras que el resto de itinerarios se mantendrán sin cambios.
Desprendimiento de piedras en 2022
El arco del Portalón sufrió el desprendimiento de algunas piedras en agosto de 2022, pero según el estudio realizado entonces, la estructura no presentaba riesgos. No obstante, se recomendó eliminar la suciedad acumulada y asegurar su estabilidad. De este modo, la actuación sobre este elemento patrimonial, protegido como Bien Cultural con categoría de Conjunto Monumental, tendrá como objetivo su restauración y, para ello, se aplicará un tratamiento especial de protección, siguiendo los criterios de la Diputación Foral de Gipuzkoa para la conservación del patrimonio histórico.
Los detalles de la actuación
El lavado de cara del Portal de Abajo comenzará con un minucioso saneamiento y limpieza de la piedra, que combinará procedimientos manuales y mecánicos para quitar restos de morteros antiguos, óxidos y suciedad, y un tratamiento biocida para retirar microorganismos, musgos, líquenes y algas.
Posteriormente, se abordará la restauración de los sillares, suprimiendo reparaciones inadecuadas realizadas con anterioridad y reconstruyendo las partes degradadas mediante un mortero especial adaptado a la textura original. Se procederá, asimismo, a la reapertura y relleno de todas las juntas, cuidando el color y acabado de la piedra, y se reorganizarán las superficies deterioradas, completando el trabajo con la aplicación de una fina capa mineral que asegure la integración estética y estructural del conjunto.
Tratamiento antipintadas
A continuación, se aplicarán medidas de protección que incluirán un biocida complementario, un tratamiento hidrófugo y un antipintadas hasta una altura máxima de 2,5 metros, conservando la apariencia natural de la piedra. Por último, se reparará la junta que une el Portalón con el edificio contiguo, permitiendo la correcta evacuación del agua y, si fuese necesario, se incorporará una lámina de zinc para prevenir futuras filtraciones.
El arco que adorna la puerta principal de entrada al Casco Histórico cuenta las horas para recobrar su esplendor, con un presupuesto que supera los 36.000 euros.