Arrasate ha vuelto este 6 de diciembre a vestirse de tradición para celebrar San Nikolas, el día en que un mágico chaparrón de dulces hace las delicias de los y las txikis. Los generosos bolos-bolos han llenado las calles de golosinas y caramelos, permitiendo a la chavalería reunir una buena provisión de chuches.
Desde los barrios hasta la zona centro
Entre risas y con la destreza de quien sabe abrirse paso para atrapar algún caramelo al vuelo, niños y niñas han entonado la copla típica con entusiasmo. A su paso, los ecos de la celebración resonaban con fuerza, extendiéndose desde los barrios hasta el corazón del centro, con alegres paradas en comercios y locales de hostelería. Pasadas las 12.30, la cita se ha trasladado bajo el balcón consistorial, donde la Corporación municipal ha encabezado un copioso baño de golosinas.
En Arrasate, San Nikolas sigue siendo un día de azúcar, tradición y sonrisas pequeñas.