La Escuela Agraria de Hernani ha concluido una nueva edición de su programa formativo. Se trata de una iniciativa impulsada de manera conjunta por la Mancomunidad Beterri-Buruntza, la asociación HENASE, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Hernani. 

Los datos de la edición recién finalizada reflejan resultados significativos: de las 31 personas que iniciaron el recorrido, 21 lo han completado con éxito. Además, cuatro participantes han logrado regularizar su situación administrativa y otras dos han accedido a un empleo, lo que confirma, según valoran las entidades promotoras, la utilidad del programa como mecanismo de inclusión y acceso al mercado laboral. El cierre de esta edición ha incluido, por primera vez, un encuentro conjunto entre los grupos de la primera y la segunda tanda formativa, un acto que ha servido para reforzar el sentido comunitario del proyecto y reconocer el esfuerzo. 

Agricultura sostenible e inclusión social

Por todo ello, este proyecto, concebido para unir agricultura sostenible e inclusión social, se consolida como una herramienta de capacitación destinada a personas en situación de vulnerabilidad que buscan incorporarse al primer sector o mejorar sus competencias profesionales.

Con este fin, el itinerario formativo ha combinado sesiones teóricas y prácticas impartidas por personal educador de HENASE, tanto en Burujabetzen Etxea como en las huertas de Karabeleko. A esta formación se han sumado agricultores y ganaderos profesionales de la propia asociación, que han ofrecido clases especializadas y sesiones monográficas sobre distintos ámbitos de la producción sostenible. 

“Su aportación ha permitido que el alumnado acceda a conocimientos directamente vinculados a la realidad del sector, desde técnicas de cultivo regenerativo hasta modelos de comercialización de proximidad”, aseguran los impulsores de la Escuela Agraria.

Prácticas

Así, completada la primera fase formativa, las personas participantes han realizado prácticas durante dos meses en explotaciones asociadas a HENASE y en otros caseríos de la comarca. Este periodo ha permitido observar de primera mano las dinámicas de trabajo en el campo y aplicar los contenidos adquiridos en situaciones reales, a menudo en pequeñas explotaciones que operan bajo criterios de sostenibilidad. 

Según las entidades organizadoras, este contacto directo con entornos laborales efectivos constituye uno de los pilares del programa y una de las claves de su impacto.

La Escuela Agraria forma parte del programa Elkar-Ekin Lanean de la Diputación Foral que impulsa distintos itinerarios de formación para favorecer la inserción sociolaboral de colectivos vulnerables. Aunque el proyecto ligado al primer sector constituye uno de sus ejes centrales, se mantienen abiertas otras líneas para diversificar las oportunidades laborales. De hecho, en enero está previsto el inicio de una nueva formación en cocina, también orientada a ofrecer capacitaciones con alta empleabilidad en el entorno local.

De hecho, el objetivo último de esta red de proyectos es articular oportunidades reales para quienes encuentran dificultades de acceso al empleo.