Hay lugares donde el tiempo se ralentiza, donde cada paseo huele a mar y a historia, y donde la calidad de vida se convierte en rutina. Hondarribia, pueblo pesquero, conserva su alma intacta: calles con carácter, tradición marinera, tranquilidad y una belleza que no se negocia. Vivir aquí es disfrutar del silencio, del mar cercano, de la historia que se respira en cada rincón, de la gastronomía, de los paseos sin prisas y de un entorno donde todo tiene sentido.
Gaskoinen Kalea 9 (Dúplex en Hondarribia)
N.G.
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