A lo largo del invierno se ha venido hablando de que tanto Mercedes como Red Bull han aprovechado lagunas en el reglamento técnico de la Fórmula 1 que se introduce este 2026 para obtener un rendimiento mayor en las unidades de potencia. En concreto, se ha publicado que ambas escuderías han fabricado propulsores capaces de aumentar la compresión en caliente, lo que les concede unos caballos extra de potencia.

La normativa establece que las unidades de potencia deben presentar dos partes, una de combustión y otra eléctrica. Cada una de ellas servirá aproximadamente el 50% de la potencia total de los monoplazas. En concreto, tanto Mercedes como Red Bull habrían desarrollado una parte de combustión de las unidades de potencia capaz de presentar una compresión de 16:1 en frío, que es la medida que establece el reglamento, pero en marcha podría alcanzar una compresión de 18:1, lo que equivaldría a una ganancia de cerca de 15 caballos extra de potencia. El secreto estaría en la expansión térmica de los componentes integrados en las unidades de potencia.

Varios equipos han acudido a la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) para denunciar el invento de Mercedes y Red Bull. Pese a ello, la FIA no ha reconducido el desarrollo de estos últimos, por lo que se entiende que daría por válidos los sistemas empleados. Los inventos, por el momento, son legales, aunque Ferrari, entre otros, siguen buscando reuniones con la FIA para tratar de resolver el asunto. Así lo han reconocido desde Maranello, donde sostienen que el tema no está zanjado y que siguen en contacto con el organismo rector de la Fórmula 1.

"Es un caso muy claro y transparente"

Al paso de estas sospechas de ilegalidades ha salido Toto Wolff, jefe de Mercedes, que se ha mostrado harto. “Simplemente no entiendo que algunos equipos se ‍concentren más en los demás y sigan discutiendo un caso que es muy claro y transparente”, ha comentado durante la presentación oficial del equipo. “La comunicación con la FIA ha sido muy positiva en todo momento. Y no solo en lo que respecta a la relación de compresión, sino también a otras cosas”, ha ahondado.

En este sentido, ha apuntad que “las normas son muy claras”. ‌”Los procedimientos ‌estándar para cualquier motor, incluso fuera de la F-1, son muy claros”, ha añadido. Una vez completada la defensa de sus intereses, Wolff ha pasado al ataque.

El responsable de Mercedes ha manifestado que los rivales deberían ponerse de acuerdo en vez de “celebrar reuniones secretas, enviar cartas secretas y seguir intentando inventar formas de realizar pruebas que simplemente no existen”. “Quizás quieran encontrar excusas antes incluso de empezar porque las cosas no van bien, pero nosotros no hacemos las cosas así”, ha arremetido.

Wolff ha insistido en que esta situación de alimentar las sospechas se prolonga “después de que se les haya dicho varias veces que eso está bien, que es legal y que es lo que dice el reglamento. Pero, de nuevo, si alguien quiere entretenerse con ‍distracciones, cada uno es libre de hacerlo”.

"Parece que nadie se está quedando atrás"

El último gran cambio técnico que vivió la Fórmula 1 fue en 2014, con la introducción de los motores híbridos. Mercedes sentó una época de dominación que se extendió con ocho títulos consecutivos del Campeonato del Mundo de Constructores. En relación a estos hechos, Wolff ha comentado que una vez celebrados los primeros test de pretemporada, que fueron a puerta cerrada, su impresión en esta ocasión es que no existen las grandes diferencias que algunos auguraban. “En términos de rendimiento puro en una vuelta, e incluso en varias vueltas, parece que nadie se está quedando realmente atrás”, ha sostenido.