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8M: recuperar el espacio frente al ruido

El feminismo vuelve a las calles ante el auge de discursos negacionistas y la menor identificación juvenil con la etiqueta feminista, pero con una fuerte conciencia social en Euskal Herria y un tejido social potente a favor de la igualdad

8M: recuperar el espacio frente al ruidoUdala/Askasibar

El movimiento feminista vuelve este domingo a las calles en Euskal Herria con un objetivo claro: recuperar espacio frente al auge de discursos que cuestionan la igualdad o banalizan la violencia machista. Lo hace en un contexto lleno de contradicciones. Mientras en lo que va de 2026 ocho mujeres han sido asesinadas en el Estado, los datos muestran que cada vez menos jóvenes dicen identificarse como feministas. El último Barómetro de Juventud y Género sitúa en el 38,4% a las personas de entre 15 y 29 años que se definen así. El dato ha encendido algunas alarmas, sobre todo en un momento en el que las redes sociales amplifican mensajes antifeministas y negacionistas que encuentran eco especialmente entre los más jóvenes. “Los algoritmos premian los discursos más extremos porque generan más interacción”, advierte la técnica de igualdad Silvia Gómez. Sin embargo, la lectura no es tan simple. Desde el ámbito académico recuerdan que no se puede hablar de retroceso con tanta rapidez. En 2017 el porcentaje era aún menor y el auge posterior coincidió con los años de mayor movilización feminista. Además, muchas personas comparten valores igualitarios aunque no se identifiquen con la etiqueta. La directora de Emakunde, Miren Elgarresta, insiste en esa idea: muchas personas jóvenes asumen en su vida cotidiana actitudes igualitarias, aunque a la hora de definirse como feministas el porcentaje disminuya. En su opinión, el término sigue estando muy denostado y existe un interés claro en desacreditarlo, pese a que su objetivo no es otro que “la consecución de la igualdad entre hombres y mujeres y el bienestar de toda la sociedad”. Una tensión que forma parte del propio avance social. La periodista Miren Varela lo resume con crudeza: “Si el feminismo no incomoda, no funciona”. En paralelo, el feminismo vive sus debates internos. Este 8M llegará con convocatorias diferenciadas (Movimiento Feminista de Euskal Herria y Coordinadora 8 M) en Bilbao e Iruñea, un reflejo local de los debates que atraviesan hoy al feminismo a nivel internacional. Pese a ese contexto, los retos siguen claros: brechas económicas, desigual reparto de los cuidados o nuevas formas de violencia que se trasladan también al ámbito digital. Como también hay motivos para el optimismo. En Euskal Herria, cada asesinato machista sigue generando una respuesta social contundente con un tejido feminista muy amplio que llevan décadas trabajando en barrios y pueblos por una igualdad que no es una moda sino un camino por recorrer.