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Editorial

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Alta velocidad al ralentí

Todavía bajo el impacto del accidente de Adamuz, el Ministerio de Transportes debería despejar en el corto plazo el punto de enlace entre la Y vasca y el ramal de Navarra y avanzar en una obra con un retraso enorme

Alta velocidad al ralentíN.G.

El reciente accidente ferroviario ocurrido en la localidad cordobesa de Adamuz ha vuelto a situar al Tren de Alta Velocidad en el centro del debate público. Desde el respeto debido a las víctimas y a sus familias, y a la espera de que la investigación esclarezca con rigor lo sucedido, resulta legítimo preguntarse si esta catástrofe puede tener algún tipo de consecuencia en el desarrollo de la alta velocidad en Euskal Herria, un proyecto que, si por algo se ha caracterizado hasta ahora, es por la acumulación de retrasos y problemas de toda índole. Más de dos décadas después del inicio de las obras, los plazos fijados han sido sistemáticamente incumplidos. A día de hoy no existe una fecha concreta para la entrada en funcionamiento del servicio, ni en la CAV ni en Navarra. Aunque ambos tramos presentan diferencias técnicas, presupuestarias y en cuanto al ritmo de ejecución, lo cierto es que comparten una misma sensación de provisionalidad permanente. La ‘Y vasca’ y el ramal navarro avanzan de forma irregular, con plataformas aún sin trazar en varios tramos y zonas donde ni siquiera se ha superado la fase de estudio informativo. A esta situación se suma un problema estratégico sin resolver. Hablamos del enlace entre ambos ejes, clave para la articulación de Euskal Herria, como para el corredor cantábrico-mediterráneo o la conexión de la península con Europa. La polémica en torno a si la unión debe realizarse por Ezkio o por Gasteiz ha quedado en suspenso, a la espera de los informes técnicos del Ministerio de Transportes. Sin embargo, el tiempo pasa y la indefinición se traduce en más retrasos y en un aumento de la desconfianza social hacia un proyecto que ha absorbido inversiones millonarias. Lejos de aclararse el horizonte, aparecen nuevos elementos de preocupación. Francia, socio imprescindible para garantizar la continuidad internacional de la alta velocidad, no ha mostrado hasta ahora implicación con la prolongación de la línea hasta Irun. Peor aún, recientes informaciones apuntan a que el Estado francés podría priorizar la modernización de las líneas existentes frente a la ampliación de su red de alta velocidad por razones presupuestarias. En el corto plazo, el Gobierno español tiene presentar las conclusiones de los estudios sobre el terreno que determinen la mejor opción para la conexión entre la ‘Y vasca’ y el ramal navarro. Suya es la competencia. A la espera quedamos.