Caos en el Canal de la Mancha tras reabrir la frontera franco-británica

Londres admite que los más de 5.000 camiones bloqueados tardarán varios días en poder salir

24.12.2020 | 01:05
Largas colas de camiones aparcados en Dover. Foto: Efe

donostia – La reapertura este miércoles del tráfico en el Canal de la Mancha, tras 48 horas de cierre por la aparición de una nueva cepa del coronavirus, provocó escenas de caos a ambos lados de la frontera franco-británica motivadas por la escasez de los test contra el COVID-19 que exigen las autoridades galas.

Esta difícil situación afecta de manera directa a los camioneros guipuzcoanos que se encuentran inmersos en el inmenso atasco que se generó el pasado jueves, y que ayer tenía visos de mantenerse, lo que hace peligrar su regreso a Gipuzkoa en plazos para reunirse con sus familias en las fechas navideñas.

Las principales escenas de tensión se vivieron en el lado británico, donde se agolpan desde hace cuatro días miles de camioneros internacionales, que vieron con frustración cómo el anuncio de la apertura de la frontera no se hacía efectivo por la falta de diagnósticos.

En el lado francés, donde hay menos camiones, el tráfico de transbordadores se mantuvo perturbado. El primer ferry con dirección a Calais, en el norte de Francia, salió poco después de la medianoche, cuando se hizo efectivo el restablecimiento de conexiones con el Reino Unido, con la condición de que los viajeros presenten un test negativo del covid, de PCR o antígenos, siempre que sean sensibles a la nueva cepa detectada en territorio británico.

Solo ciudadanos del espacio europeo o residentes en Francia, personas en tránsito, transportistas y personal relacionado con el tráfico de mercancías pueden atravesar la frontera, así como ciudadanos de otros países para regresar a sus domicilios. Los primeros camiones llegaron a Calais sobre las 03.30, mientras que el tráfico de los trenes lanzadera no comenzó hasta las 06.00.

En el caso del túnel bajo el Canal de la Mancha, las autoridades británicas estaban realizado test rápidos en la estación inglesa de Folkestone, de donde salen los trenes, que en este primer día tenían una frecuencia de dos o tres cada hora. El tráfico para pasajeros con destino a París, Bélgica y Países Bajos se retomó, aunque algunas conexiones fueron canceladas por la compañía y muchos viajeros debieron anular sus billetes por no disponer todavía de un diagnóstico.