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“El ganadero no recibe ayudas sino que compensa el valor del producto”

25.10.2020 | 01:32

pamplona – "Mi padre Jesús, ya fallecido, careció de estudios. Emigró de Aragón a Villafranca y de ahí a Suiza; y luego regresó aquí y se dedicó a la agricultura y ganadería, que he continuado. Me enseñó todos los valores que inculco a los míos: respeto a los mayores, amor al trabajo, perseverancia y la importancia de una familia estable", aclara este ganadero, con una hija de 16 años, Irene, y con un hijo de 13 años, Jesús, "como mi padre", comenta orgulloso.

¿La continuidad de la ganadería de lidia tiene un componente sentimental?

–Sí. En 1986 mi padre constituyó una sociedad con varios amigos que compró el hierro de vacas bravas La Bomba, con prestigio en los festejos populares. Ya entre 2016 y 2017 di un giro y me decanté por la cría de novillos para torear en plazas. Solemos celebrar novilladas en la zona de Castilla, como Valladolid, Palencia... con el hierro de Ganadería Fraguas. También trabajamos en Villafranca y en pueblos de la Ribera, entre otros lugares. Pero este año con el coronavirus todo se ha paralizado y esta actividad no ha dado beneficios, todo pérdidas.

¿En su familia existe esta afición?

–Sí, a mi hijo Jesús le gusta, como a su padre y a su abuelo.

¿Será suficiente para asegurar el relevo generacional?

–No sé. Estos sectores son muy sensibles a cualquier movimiento, y los ganaderos ya están aburridos de las justas rentabilidades, les resulta complicado buscar personal al que le guste los animales y quiera trabajar en la explotación con horarios muy sacrificados. Los animales comen los siete días de la semana y siempre hay que atenderlos. ¿Cómo le explicas a una persona joven los beneficios de este negocio?

¿Cómo solventan los escasos márgenes?

–Vendemos por debajo de costes, con precios de hace 20 años; en cambio, los gastos sí que se han actualizado. Para corregir estos desequilibrios percibimos subvenciones. Pero quiero dejar claro que no somos perceptores de ayudas, sino que a través de ellas compensamos el valor del producto.

¿Su empresa ha necesitado recurrir a préstamos estos meses para obtener liquidez?

–Sí, solicitamos al Instituto de Crédito Oficial (ICO), porque era la única forma de sobrevivir y abonar los pagos. Pero como la evolución de la economía y de los ingresos no ha cumplido con las previsiones de recuperación, de seguir así el sector va a tener un problema para devolver estos créditos. Creo que el Estado deberá plantearse cómo facilitar que afrontemos esas devoluciones. Vamos a necesitar periodos de carencia o renegociar los plazos de amortización, porque sino nuevamente los negocios van a ahogarse.

¿Ha sido sencillo cumplir con las normas de seguridad en el trabajo para combatir el COVID?

–Afortunadamente trabajamos al aire libre y no hemos padecido ningún caso en la finca. Nuestra labor permite que desarrollemos las tareas separados, con escaso contacto físico. Cumplimos con los protocolos y contamos con equipos de protección individual (EPI).

¿Han tomado alguna medida excepcional para favorecer esa seguridad?

–Puedo decir que mi familia se ha autoconfinado, ya que no sé en otros sectores, pero un ganadero no puede estar encerrado 15 días. ¿Cómo sigo los animales si me aíslan en casa por el coronavirus? Mi mujer y yo hemos reducido las relaciones sociales a la mínima expresión durante estos meses; y a mis hijos les he concienciado de que tengan mucho cuidado, porque deben comprender que el COVID pone en grave riesgo la continuidad de la explotación. Afrontamos esta segunda oleada del coronavirus con todas las precauciones.