Donostia. Dos empresas guipuzcoanas con más de 100 trabajadores se vieron obligadas a entrar en el primer trimestre de este año en concurso de acreedores, una situación que no sucedía desde hacía más de un año. Se trata de la constructora Bruesa y de la compañía de frío industrial Ramón Vizcaíno, con alrededor de 200 y 400 trabajadores, respectivamente.

A ellas se sumó también la papelera Amaroz, con más de 50 empleados, y un total de nueve compañías de entre 20 y 49 trabajadores. De esa manera, el primer trimestre ha resultado realmente funesto para la economía guipuzcoana y el mercado laboral del territorio, puesto que la gran mayoría de las empresas concursadas han tenido que prescindir de sus plantillas al no poder continuar la actividad en la nueva situación judicial.

En el caso de que esas compañías y el resto que han pasado a situación concursal en los tres primeros meses del año no puedan seguir adelante, alrededor de 800 personas se quedarían sin trabajo, según los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística.

Entre enero y marzo el juez del juzgado de lo Mercantil de Donostia, Pedro José Malagón, aceptó la entrada en proceso concursal de 34 deudores, todos ellos empresas y por el procedimiento voluntario. Esta cifra supone un incremento del 17% respecto los 29 concursados del último trimestre de 2010.

Un dato también preocupante es que de las 34 compañías que entraron en concurso de acreedores entre enero y marzo, trece facturaban al año más de diez millones de euros. Esta circunstancia representa un cambio significativo en el tipo de empresas que atraviesan problemas financieros que les abocan al proceso concursal.