Llega ya la despedida definitiva de la presa de Enobieta, en Artikutza. El Gobierno de Donostia adjudicará este martes las obras para su puesta fuera de servicio. De este modo, según ha explicado el concejal de Ecología, Iñigo García, se podrá restablecer “la conectividad ecológica entre ambos lados del muro”.
Las obras, con un coste que ronda los 1,2 millones de euros y que cuentan con un plazo de ejecución de siete meses, consistirán en la realización de una abertura que atravesará la pesa. De este modo, se facilitará el curso natural de la regata y se favorecerá el tránsito de las especies, “mejorando la permeabilidad ecológica en un espacio catalogado como Zona de Especial Conservación (ZEC) y perteneciente a la Red Natura 2000”.
Las actuaciones previstas se ejecutarán, de forma simultánea, en dos fases. Por una parte se construirá y se instalará un marco de hormigón en el cauce de la regata de Enobieta, aguas arriba de donde está ubicada la presa.
Además, se procederá a derribar y reponer el puente de coronación en la zona en la que se realizará la abertura o escotadura.
Obra compleja
Según ha incidido García, las obras a desarrollar son de “gran complejidad técnica”, ya que se actúa en una instalación de grandes dimensiones con una solución, asimismo, de complicada ejecución.
Enobieta será la mayor presa eliminada hasta la fecha en Europa, con 43 metros de altura y 180 metros de longitud.
"La demolición parcial de la presa es la opción más adecuada desde el punto de vista ambiental y técnico"
“La demolición parcial de la presa es la opción más adecuada desde el punto de vista ambiental y técnico”, ha apuntado García, que ha informado de que “una demolición total supondría un periodo de obras mucho más prolongado y un impacto inasumible sobre la biodiversidad de Artikutza”.
Con el planteamiento aprobado se podrá “reutilizar la mayor parte del material en la propia finca”, apostando por la “renaturalización de este enclave, recuperando la conectividad ecológica y garantizando el futuro de uno de los espacios naturales más valiosos de nuestro entorno”.
Una vida útil muy corta
Según ha recordado el edil del PSE, el embalse de Artikutza fue la principal fuente de abastecimiento de agua de Donostia entre 1960 y 1976, aunque fue perdiendo progresivamente esta función con la entrada en funcionamiento del embalse del Añarbe. Su labor de suministrar agua a San Sebastián cesó en 1992.
Con esta intervención definitiva el Ayuntamiento de Donostia quiere dar “un paso decisivo hacia la restauración ambiental de uno de los enclaves naturales más valiosos del municipio”.
La obra que dejará fuera de servicio de forma definitiva la presa de Enobieta llega tras andar un largo camino. En 2021 el Ayuntamiento procedió a encargar el proyecto para derribar esta infraestructura y desde un inicio la solución elegida descartaba la demolición total y se decantaba por la parcial.
Pero antes se tuvo que llevar a cabo el proceso de vaciado de la presa, que fue complejo y largo. En 2017 Artikutza comenzó a desembalsar el agua que aún contenía, 1,6 millones de metros cúbicos.