Rugby: el difícil regreso del Biarritz

rugby Tras siete temporadas en la segunda división, el club rojiblanco retornará a la elite esta campaña. Pero este ascenso no parece una solución para los problemas de la entidad

31.08.2021 | 00:03
En 2006, el Biarriz de los Harinordoquy, Yachvili, Betsen o Dusautoir se clasificó para jugar la final de la Copa de Campeones en Anoeta, ante 30.000 espectadores.

donostia – La afición del Biarritz Olympique debería estar viviendo días felices. Después de siete campañas en la segunda división, el equipo rojiblanco regresará este sábado a la máxima categoría del rugby francés. El ascenso, sin embargo, no ha supuesto ninguna panacea para los problemas del club. El futuro de la entidad lapurtarra continúa en el aire, lastrada por las dificultades financieras y por la guerra abierta entre los propietarios de la sociedad y el Ayuntamiento biarrot. El Biarritz Olympique ha tenido que completar una dura travesía para regresar a la elite, pero todo indica que aún no ha llegado a buen puerto.

Decadencia y descenso


El Biarritz Olympique fue uno de los grandes clubes de Francia y de Europa durante la primera década de este siglo. Era la época en la que llevaba a más de 30.000 personas a Anoeta para jugar las grandes citas continentales.

Fundado en 1913, el conjunto vasco estuvo frecuentemente en la elite del rugby del estado francés, ganó los títulos de liga de 1935 y 1939 y por sus filas pasaron jugadores legendarios del XV del Gallo como Michel Celaya o Serge Blanco, por citar tan solo dos ejemplos.

Con la llegada de la era profesional, el club vasco vivió una nueva edad de oro. Conquistó los campeonatos ligueros de 2002, 2005 y 2006 y ese último año alcanzó también la final de la Champions Cup. En 2010 pudo luchar de nuevo por la corona continental, pero su decadencia deportiva y sus problemas económicos ya habían comenzado. En 2012 el equipo, noveno en la liga, maquilló su pobre temporada ganando el segundo torneo europeo de clubes, la Challenge Cup. Fue su última jornada de gloria. Su caída ya era imparable, y en 2014, el Biarritz fue colista y perdió la categoría.

En la 2014-15, el Biarritz debutó en la segunda división en una gris séptima posición, pero la prioridad era encauzar la sostenibilidad económica del club. Serge Blanco, entonces presidente, apostó por preservar las categorías amateurs de la entidad y unir su estructura profesional con la del Aviron Bayonnais, el otro gran club de Euskal Herria. Las administraciones públicas, hartas de tener que repartir subvenciones a dos equipos tan cercanos, impulsaban un proyecto que no gustaba entre buena parte de la afición, pero también en Baiona parecían resignados a este destino. La fusión nunca estuvo tan cerca.

Sin embargo, la asamblea del Biarritz Omnisports, dueña de los derechos federativos del equipo, no aprobó la fusión. Aunque la mayoría de los votantes apoyó la iniciativa, el respaldo no alcanzó el respaldo imprescindible de los dos tercios de la asamblea, y el proyecto quedó truncado para siempre. Al conocer el resultado, Serge Blanco montó en cólera y anunció su dimisión. Otro exjugador, Nicolas Brusque, tomó su testigo.

El BO iba a tener que salvarse en solitario. Para colmo, la muerte en 2016 del empresario Serge Kampf privó al club del apoyo del que había sido su gran mecenas en su mejor época. Ese mismo año, el Biarritz estuvo a punto de ser sancionado con el descenso a la Liga Federal por la situación de sus cuentas, pero lo evitó in extremis con una ampliación de capital.

Cuatro presidentes en un año


En 2018, la sociedad A-Team Sports Investments (ATSI), dueña del 52% de las acciones del club desde el año anterior, se hizo con el control de la entidad. Los nuevos propietarios invirtieron 2,8 millones para evitar de nuevo el descenso, pero no lograron encauzar las cuentas del club. Después de forzar la salida de buena parte de los anteriores directivos y de haber nombrado dos presidentes –Benjamin Gufflet, que sustituyó a Brusque, y Benôit Raynaud, con tan solo tres años de antigüedad como socio–, los dueños acabaron cediendo su parte del capital, por el precio simbólico de un euro, al empresario Louis-Vincent Gave. El nuevo hombre fuerte del Biarritz y a su colaborador Jean-Baptiste Aldigé fueron apodados como los hongkongneses, por estar ubicados allí sus negocios. Así, Aldigé se convirtió en el cuarto presidente del club en 2018.

De Polémica en polémica


A los nuevos dueños del Biarritz también les tocó inyectar capital para evitar el descenso, y aseguran haber invertido ya diez millones de euros para paliar las pérdidas estructurales de la entidad. Gave y Aldigé, sin embargo, pretendían tener la solución a los problemas económicos del club: "Un proyecto de desarrollo deportivo y urbano" en los terrenos de Aguilera, donde tiene su estadio el club rojiblanco. La operación urbanística incluiría la construcción de un hotel, áreas comerciales, un centro de entrenamiento y de más de 400 viviendas. Según los propietarios de la sociedad, la supervivencia de la entidad estaría directamente vinculada a la ejecución del proyecto.

La iniciativa, sin embargo, se ha estrellado contra la negativa del Ayuntamiento de Biarritz. Ni el anterior alcalde, Michel Veunac, ni Maider Arostéguy, alcaldesa desde 2020, han apoyado este proyecto tal y como lo plantea el club, ya que incluso podría suponer unos gastos millonarios para la villa. Pero el gobierno municipal tampoco está dispuesto a que el Olympique desaparezca.

El choque de trenes era inevitable. El presidente Aldigé no ha dejado de presionar al Consistorio biarrot para que apoye la operación, y sus declaraciones, sus desplantes y su tono están generando una polémica continua en la villa lapurtarra. Pero la alcaldía de Biarritz no ha sido la única diana de Aldigé, que prácticamente no ha dejado un solo charco sin pisar desde su llegada. La lista de sus ataques daría para escribir un libro. Entre los destinatarios de sus dardos figuran el presidente de la Mancomunidad Vasca y alcalde de Baiona, Jean René Etchegaray –a quien tuvo que indemnizar con mil euros por difamación–, instituciones, aficionados del club baionarra, exentrenadores o exjugadores rojiblancos, mandatarios de otros clubes y un largo etcétera. Los supuestos agravios comparativos entre el Biarritz y el Aviron también son uno de sus temas favoritos.

Deslocalización


La última medida de presión de la directiva rojiblanca sigue levantando ampollas entre los aficionados. Desde la pasada campaña, los propietarios pretenden trasladar el club –o al menos los partidos del primer equipo– a Lille, en el norte de Francia, muy cerca de Bélgica. De momento, parece que el Olympique deberá jugar sus encuentros de liga en Aguilera, pero sí podrá disputar los partidos europeos de la Challenge Cup en Villeneuve d'Ascq –cerca de Lille–. Donostia también ha sonado como posible sede, pero el Ayuntamiento de la capital guipuzcoana querría ir de la mano de la alcaldía de Biarritz en su respuesta a la directiva rojiblanca.

El Olympique volverá al Top 14 con el presupuesto más bajo de la categoría, de unos 12,7 millones de euros, y con el exinternacional australiano Tevita Kuridrani como fichaje más mediático. Los rojiblancos se estrenarán este sábado ante el Burdeos, que fue su último rival en la máxima categoría en 2014 (14.00 horas). En Aguilera. A pesar de todas las dificultades, el Biarritz está de vuelta en la elite.

los datos

1913

Fusión

El Biarritz Olympique nació en 1913, fruto de la fusión entre el Biarritz Stade y el Biarritz Sporting Club.

 

5

títulos de campeón de francia

En el palmarés del Biarritz Olympique figuran cinco títulos de campeón de Francia (1935, 1939, 2002, 2005 y 2006) y el segundo torneo de clubes del continente, la Challenge Cup (2012). Además, el club rojiblanco perdió las finales de la Champions Cup en 2006 y 2010.

cronología

2014. El Biarritz Olympique baja a la segunda división –la ProD2– después de haber permanecido desde 1996 en la máxima categoría del rugby francés.

2015. La propuesta de crear un único equipo profesional vasco junto al Aviron Bayonnais no logra el suficiente respaldo en la asamblea del Biarritz y el proyecto no sale adelante. Al conocer el resultado, el entonces presidente Serge Blanco monta en cólera y dimite. Le sucede Nicolas Brusque. El conjunto rojiblanco es séptimo en su estreno en la ProD2.

2016. Fallece Serge Kampf, histórico mecenas del Biarritz Olympique. El club evita in extremis su descenso a la tercera división por razones financieras. El primer equipo acaba el curso en la octava plaza.

2017. Se aprueba la enésima ampliación de capital. En su tercera temporada tras el descenso, el equipo accede por fin al play-off de ascenso, cayendo en semifinales.

2018. La sociedad A-Team Sports Investments (ATSI), que posee el 52% de las acciones del club desde el año anterior, se hace con el control de la entidad. Tras diferentes movimientos en el accionariado, Louis Vincent Gave, al frente de la sociedad Gavekal, se convierte en el nuevo hombre fuerte del club. Los nuevos propietarios unen el futuro del club a la construcción de "un proyecto de desarrollo deportivo y urbano" en los terrenos de Aguilera, que el ayuntamiento rechaza. El club vuelve a correr el peligro de descender a Ligue Fédéral por razones económicas. El primer equipo cae en los cuartos de final del play-off de ascenso.

2020. El nuevo gobierno municipal de Biarritz, encabezado por la alcaldesa Maider Arostéguy, también se opone al proyecto urbanístico de Aguilera en los términos propuestos por el club.

2021. El Olympique finaliza tercero en la fase regular de la liga y acaba logrando el ascenso al Top 14 tras derrotar en Aguilera al Aviron Bayonnais, penúltimo clasificado de la máxima categoría. La directiva proyecta irse a jugar a Lille.


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