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Dos mil hectáreas en Garralda para el estudio de la becada

El Club de Cazadores de Becada con Perro-CCBP abre La Casa de la Becada-Gure Etxea en la localidad navarra para analizar el comportamiento y los hábitos de la ‘oilagorra’

30.10.2020 | 00:22
Ejemplar de becada. Foto: N.G.

dONOSTIA – Que un coto de caza se transforme en un espacio en el que los cazadores prescindirán de sus escopetas porque estará destinado al estudio de una de sus especies predilectas, puede parecer un contrasentido pero eso es en realidad lo que el Club de Cazadores de Becada con Perro-CCBP va a realizar en el municipio de Garralda, en Nafarroa.

Con la finalidad de desarrollar un proyecto consistente en estudiar el comportamiento de la becada, el CCBP logró que el Ayuntamiento de ese municipio del valle de Aezkoa le adjudicase un espacio de 2.000 hectáreas después de haber modificado el uso de ese terreno, que pasó de ser un coto tradicional a una reserva sin muerte para el estudio de esta especie. En la elección del terreno y el cambio de actividad tuvo mucho que ver Miguel Minondo, que durante ocho años fue presidente del CCBP y que es un cazador habitual de la zona, además de ser el impulsor del proyecto La Casa de la Becada-Gure Etxea.

Aunque el cambio parecía que chocaba con los intereses de los propios cazadores, "y aunque en algún caso nos costó defender la idea, lo cierto es que el plan pretende ir en su propio beneficio" y, de hecho, el propio promotor de la iniciativa subraya: "Nosotros también somos cazadores".

La puesta en marcha del proyecto tiene el objetivo de "estudiar esta especie para extraer conclusiones que permitan que en otros sitios se puedan seguir cazando becadas de una manera sostenible", subraya Minondo, quien añade que "nosotros defendemos un modelo de caza sostenible y responsable porque nos definimos como cazadores conservacionistas".

La idea de desarrollar un estudio de estas características tiene su origen en el propio nacimiento del CCBP, en 1999, aunque Minondo reconoce que el proyecto recibió un impulso definitivo cuando un grupo de cazadores italianos que adquirieron derechos de caza en una zona de Estonia abordó un estudio para conocer el comportamiento de la becada y su evolución. Tras una visita de miembros del club a la reserva ubicada en el país báltico, el plan recibió el último empujón.

La elección de Garralda como lugar para situar La Casa de la Becada-Gure Etxea responde además al hecho de que el coto no ha sido objeto de una gran presión cinegética. "Ahora podremos comprobar la tendencia de las poblaciones y para ello contaremos con un período de cinco o diez años" señala Minondo, quien destaca además su ubicación en el Pirineo occidental y la escasa menor altitud de las montañas, al tratarse de un excelente lugar de paso por el que becadas, palomas y otras especies migratorias entran en la Península Ibérica procedentes de Europa.

Cuatro proyectos En Garralda el CCBP pretende desarrollar cuatro proyectos concretos. Uno de ellos consistirá en el anillamiento de becadas, que también está desarrollando en otros lugares. "Será algo así como una estación fija de anillamiento", apunta Minondo, desde la que se podrán realizar estimaciones sobre las poblaciones y sobre su evolución durante el período de estudio.

Otro de las actividades que se acometerá será la realización de censos, para cuya elaboración contarán con la participación de perros especializados. "Se trataría de una actividad similar a una jornada de caza al uso pero sin muerte, ya que el perro hará que levanten el vuelo y en lugar de cazarlas las censaremos con la finalidad de estudiar las densidades de población".

Desde Garralda pretenden también hacer un seguimiento de ejemplares mediante dispositivos de rastreo por satélite, similares a un GPS, para conocer en tiempo real el lugar en el que se encuentran. Para ello incorporarán el dispositivo a alguna de las becadas que serán anilladas.

El cuarto estudio que se pretende acometer centrará su atención en la posible población de becadas nidificantes existente en Garralda, "que es todavía desconocida, pero creemos que por el tipo de zona, el clima y la vegetación, puede haber algunas becadas que se queden a criar aquí durante el verano y saquen pollos".

Colaboración con Aranzadi El CCBP contará con la colaboración de cazadores de a pie que aportarán datos que, además, serán remitidos también a la Sociedad de Ciencias Aranzadi para la publicación de artículos científicos. La información recabada servirá como argumento de peso para que las correspondientes administraciones públicas elaboren sus órdenes de veda en base a criterios científicos.

El apoyo del Ayuntamiento de Garralda para la puesta en marcha de La Casa de la Becada-Gure Etxea pretende atraer turismo rural al municipio y a la zona. La revitalización de la economía local tendrá una especial incidencia durante el período comprendido entre octubre y marzo, aunque los estudios serán más intensos en octubre y noviembre ya que, al tratarse de una zona en la que la nieve está muy presente durante el invierno, la mayor parte de las becadas se marchan y no vuelven hasta febrero.

La existencia de varios estudios realizados a nivel europeo revela que las poblaciones de oilagorras se mantienen estables "con algunos altibajos, aunque percibimos que en los últimos quince o veinte años se ha incrementado notablemente la presión cinegética sobre esta especie porque está de moda", reconoce Minondo. Por ello, prefiere mostrarse prudente "porque los datos pueden señalar en un momento dado que las poblaciones caen en picado".

También es cierto que a esa estabilidad de poblaciones ha contribuido en gran medida el notable incremento de la superficie forestal que es precisamente donde vive la becada. Minondo asegura que "desde el final de la Segunda Guerra Mundial y sobre todo durante los últimos 40 años se ha producido un despoblamiento de las zonas rurales. En Rusia, que es donde crían la mayor parte de las becadas que vienen aquí, ha sucedido algo parecido. Es decir, que el hábitat del que disponen las becadas en la actualidad es mucho mayor que el que tenían hace 80 o 90 años".

El proyecto tiene como objetivo estudiar la especie para que se puedan seguir cazando becadas de una manera sostenible