Irene Paredes Jugadora del psg femenino

"Si no disfrutas con lo que haces, no vas a llegar lejos"

09.08.2020 | 00:36
"Si no disfrutas con lo que haces, no vas a llegar lejos"

Irene Paredes (Legazpi, 1991) disputará la fase final de la Champions Femenina, cuya final se jugará en Anoeta, un hito para Gipuzkoa y una "ilusión" para la central

donostia – Gipuzkoa tendrá representación en la próxima fase final de la Champions League femenina. Al menos, de momento. Irene Paredes disputa la competición con el PSG, que se medirá al Arsenal el próximo día 22 en Anoeta, en los cuartos de final. En el club parisino, un gigante del fútbol europeo, con una capacidad económica digna de la institución controlada por el fondo soberano de Catar, es feliz la central guipuzcoana, que cuenta los días para estrenarse en el campo de la Real, que, curiosamente, aún no conoce por dentro desde la remodelación. "Va a ser muy especial", reconoce Paredes, una de las mejores defensas del mundo, que empezó a darle al balón en las calles de Legazpi.

Hace quince años que empezó a entrenar con el Ilintxa. ¿Cómo recuerda aquella época?

–Como unos años muy bonitos. Yo siempre he jugado en la calle, me gustaba. Y tenía un hándicap: hasta los 14 años no jugué en ningún club, no había categorías inferiores entonces. Tuve que esperar hasta poder jugar en el sénior del Ilintxa.

Eran otros tiempos.

–De hecho, tuve que marchar al Urola al siguiente año al no salir equipo por la falta de jugadoras. Allí jugué otro año, uno más en el Zarautz, y al siguiente acabé en la Real.

Compaginó el fútbol con el atletismo hasta que fichó por la Real. ¿Por qué dejó la pista?

–Se hacía duro. Ya estar en la Real (en Primera División) exigía mucho y, con 16-17 años, llegó un momento en el que tuve que elegir.

Parece que no se equivocó. En 2011 deja Gipuzkoa para fichar por el Athletic. Allí conquista la Liga (2016).

–Cuando fui al Athletic fue en busca de eso, de títulos. Peleaban Liga y Copa cada año, y la Real en esos momentos luchaba por estar entre los ocho primeros. De aquellos años en Bilbo recuerdo que nos llevamos bastantes palos con los casis, perdiendo finales contra el Barcelona, principalmente. Y en mi quinto año, en mi última temporada, ganamos la Liga. Es un título al que le doy muchísimo valor porque, para entonces, el Barça y el Atlético ya comenzaban a hacer fichajes relevantes.

Usted es la primera persona que conozco que sin decir nunca "quiero ser futbolista profesional" ha acabado siendo una de las mejores.

–Es sencillo, ¡yo no tenía referentes! Jugaba porque me gustaba y porque quería mejorar. Eso sí, en el momento que vi que podía fichar por clubes grandes, obviamente, lo he aprovechado. Esto es algo que siempre he buscado: el disfrute y mejorar. Pienso que, si no disfrutas con lo que haces, no vas a llegar lejos. Y por eso también no suelo tener planes a futuro, porque los planes se caen...

¿Se ha sentido superada alguna vez por el crecimiento de su carrera?

–He asimilado las circunstancias tal y cómo se han ido dando. Ahora sí hay referentes y la gente sabe que puede jugar en Primera División, pero entonces no. Tampoco creo que sea bueno que una niña de 10 años quiera ser profesional. A mí, si no hubiera llamado la Real con 17 años, igual hubiera acabado ahí el fútbol. Por otro lado, también soy ambiciosa, y, como te decía, cuando van abriéndose huecos, los intento aprovechar. Cuando fiché por la Real, para mí era lo más como guipuzcoana. Como si fuera mi techo.

¿Cuándo comienza a poder ser futbolista profesional al 100%?

–Completamente profesional, al llegar a París. Ahora vivo por y para el fútbol. Mientras estuve en la Real y en el Athletic yo estudiaba IVEF. Era una decisión mía, pero eso requería muchas horas, coger el bus por la mañana hasta Gasteiz, volver, entrenar a la tarde y a la noche sacar un hueco para hacer los trabajos. Aunque ha mejorado la situación, las chicas no ganamos ni mucho menos el dinero de los chicos. Pero hoy también miro más allá del fútbol, nunca he dejado de hacerlo, porque creo que es importante y porque me gusta seguir aprendiendo nuevas cosas.

¿Podría retirarse con los ahorros del fútbol?

–No es mi caso (ríe). No puedo vivir en el futuro de lo que he ganado en el fútbol. Tengo ahorros, sí, pero no para tener una vida sosegada para siempre. Ahora hay un ejemplo que es Ada Hegerberg, que fichó por Nike con un contratazo (13 millones de euros por diez años), y confío en que habrá cada vez más jugadoras que puedan vivir del fútbol.

¿Qué significa para usted poder jugar en un gigante como el PSG?

–Al final, somos como una selección mundial. Es un equipo francés, pero la mitad de las jugadoras somos de fuera. Para mí es una suerte jugar aquí, aprender de futbolistas de todo el mundo, y poder pelear por títulos siempre. Tenemos la mala o buena suerte de tener al Lyon en la misma liga, que es uno de los mejores equipos del mundo, pero ya les hemos ganado. Nos generan ambición. [Hoy se juegan un nuevo título: la Copa de Francia].

¿Qué le parece el primer convenio colectivo del fútbol femenino español?

–Era una necesidad básica desde hacía tiempo. Ser futbolista es un trabajo como cualquier otro. Las jugadoras de la selección estamos muy bien en nuestros clubes, porque son clubes que apuestan por nosotras, en los que no nos falta de nada, pero no es la realidad de muchas compañeras del fútbol español. Si queremos que la liga crezca se tienen que cumplir unos mínimos, y con ese convenio queríamos que hubiera una base que en muchos equipos no se cumple. Así, el rendimiento no es bueno. Luego dicen que el fútbol femenino no es de calidad, pero si no tienes buenas condiciones de trabajo, un descanso oportuno, es imposible poder rendir al máximo nivel.

¿Le deja satisfecha entonces?

–Lo más importante es que hay ya algo firmado, pero evidentemente yo no me quedo contenta. Hay que ir mejorándolo.

¿Queda mucho camino por recorrer?

–Sí, la Liga Iberdrola requiere que los clubes traten a sus secciones femeninas como lo que son, como un equipo profesional. No puedes querer una liga profesional y que solo haya dos clubes profesionales. Si queremos una liga de nivel, y que el fútbol femenino avance en España, hay que mover y mejorar muchas cosas todavía.

¿Qué diferencias hay entre España y Francia en este aspecto?

–La Federación Francesa lleva apostando por el fútbol femenino muchos años, y eso se nota. Cada vez que juega la selección, se llenan los estadios, y son estadios grandes. Lyon y PSG está muy por encima del resto en todo, porque también hay equipos que son amateur. Aunque está mejor el fútbol femenino en Francia, no hay convenio, por ejemplo. Están trabajando en ello.

Ahora parece que LaLiga ha hecho una mayor apuesta: este año se estrena el Real Madrid...

–Que el Real Madrid sacara un equipo femenino era algo totalmente necesario. Le da un caché a La Liga que no tenía: que haya un Barça-Madrid€ La realidad es que los clubes que pueden durar tiempo en Primera femenina son los que tienen equipo masculino en Primera, porque pueden permitirse trabajar en unas condiciones de equipo profesional.

Sin embargo hay clubes no profesionales que han hecho mucho más por el fútbol femenino.

–Sin duda. Hay muchos equipos que han hecho muchas cosas en élite. Mirando a Gipuzkoa, el Añorga, el Oiartzun, por ejemplo. Esto es muy gratificante, pero lo que te decía, es muy difícil tener las condiciones y capacidades de los clubes de Primera masculina: estadios, cuerpos técnicos, fisioterapeutas, médicos€

Ayudará en ese crecimiento la buena marcha de la selección. Allí es usted una de las capitanas.

–Sí, lo que se está consiguiendo en los últimos años, con clasificaciones para Eurocopas y Mundiales, o que televisen nuestros partidos, ayuda a visibilizarlo. Y, por ende, a que las niñas conozcan el fútbol femenino.

Uno de esos clubes que está creando estructura es la Real. ¿Cómo ve a las txuri-urdin y su proyecto?

–Tener gente haciendo filiales y canteras hará que salgan buenas jugadoras. Antes se luchaba para estar entre los ocho primeros, y ahora han ganado la Copa. Antes no iba ninguna jugadora a la selección, y ahora van dos ó tres de media. Esos avances hacen que la Real vaya a mejor.

Este periódico anunció recientemente que la Real tendrá un tercer equipo en 2021. ¿Cómo lo valora?

–Es una gran noticia. Es lo que ya se quería hacer cuando yo estaba en la Real, crecer con una estructura sólida. Lo que sea aumentar equipos y estímulos para las jugadoras es siempre positivo.

¿Qué cambios percibe de la Real en la que jugó a la de ahora?

–Desde que dejé la Real ha cambiado todo y mucho. Ha entrado Olabe, quieren reestructurar la sección, y eso es, precisamente, lo que se necesita, gente con experiencia que conozca el fútbol y que dé el empujón para seguir creciendo.

¿Cómo ve el futuro del equipo?

–Creo que la Real puede y tiene que ir a más. Hay un interés en ello y eso es lo más importante. Después, veremos los resultados.

Hace pocas semanas anunció el fichaje de una delantera finlandesa, ex de la Juventus.

–Lo sé. Y es normal. Si quieres hacer una apuesta verdadera en la Liga española, ahora mismo es muy difícil competir por estar arriba solo con jugadoras nacionales.

¿Qué le parece el nuevo Anoeta?

–No he estado dentro todavía, pero es otra historia, es un campo de fútbol. Se nota ya solo con lo que empuja la gente.

Entonces tendrá un estreno por todo lo alto el 22 de agosto. ¿Ilusionada?

–Por supuesto. Cuando salió la noticia de que podría jugar unos cuartos de final de la Champions en casa, me hizo mucha ilusión. Parece que será complicado que entren aficionados, pero será muy especial jugar ahí.

La Real apostó fuerte por traer la final a Donostia.

–Si es así, otra razón más para ver que la Real apuesta por el fútbol femenino. Gipuzkoa responde muy bien con el fútbol femenino, y apostando por ello, vas a lograr que la gente conozca el nivel y la gente siga el fútbol. Hechos, no palabras.

Si ganan al Arsenal, les espera Lyon o Bayern en semifinales. Las de Lyon han ganado las últimas cuatro Champions.

–Son unos cuartos de final de una Champions. Ahí ya el nivel es altísimo, el Arsenal será complicado, pero también tenemos opciones de pasar, a nosotras nadie nos ha regalado estar en cuartos. Creo que da igual que te toque uno u otro, el nivel es máximo.

¿Cómo valora que haya dos equipos de la Liga Iberdrola entre los ocho mejores de Europa?

–Es reflejo de cómo está la Liga y de cómo va creciendo. Es complicado tener a dos equipos españoles en estas fases finales, así que son buenas noticias.

Uno echa en falta más países representados en esta fase final de la Champions femenina: hay dos equipos franceses, dos españoles, dos alemanes y dos británicos.

–Al final, creo que se evidencia que son las cuatro ligas que más se están desarrollando en Europa. En estos datos lo ves reflejado. Si tiras a rondas previas, a octavos o dieciseisavos, hay más países, pero sí, hoy por hoy, las ligas más potentes son esta.

La última: ¿le gustaría volver a la Real?

–Como te digo, no soy de mirar a largo plazo. Primero acabaré mi contrato aquí (expira el 30 de junio de 2021) y, después, veré las ganas que tenga de hacer qué cosas. Quizá me apetece un montón ir a la Real y la Real no me quiere, o al revés€ Ahora solo quiero que retomemos la competición, que con el virus se está poniendo muy complicado.

"Gipuzkoa responde muy bien a la llamada del fútbol femenino: apostar por esta final hará que la gente conozca el nivel y lo siga"

"El convenio colectivo era una necesidad: ser futbolista es un trabajo como cualquier otro; si queremos que la Liga crezca, urgen unos mínimos"

"Hoy vivo por y para el fútbol, pero hasta que llegué a París estudiaba. Bus por la mañana hasta Gasteiz, entreno a la tarde y trabajos a la noche"

"No creo que un niño, con 10 años, quiera ser futbolista profesional: a mí, si no me llama la Real con 17, igual ya no seguía en el fútbol"

"De pequeña no tenía referentes femeninos: jugaba en la calle porque me gustaba y porque, entonces, no había categorías inferiores"

"¿Volver a la Real? Primero acabaré mi contrato –expira en 2021– y después ya veré: igual luego me apetece volver y la Real no me quiere"