El segundo partido oficial de la temporada de Carlos Alcaraz supuso un nuevo paso en su camino hacia su primer éxito en Melbourne, resuelto con un firme triunfo ante el alemán Yannick Hanfmann, al que superó en tres sets y tras dos horas y 44 minutos.
Un primer set lleno de dificultades
Fue de menos a más el español de 22 años, que respondió con seriedad a los contratiempos del primer parcial, el más enrevesado del encuentro. Perdió su saque y el germano, con buenos golpes y actitud batalladora, se situó con ventaja de 3-1, con el set de cara.
Nunca ha estado en una tercera ronda de un Grand Slam el jugador de Karlsruhe, de 34 años, actualmente en el puesto 102 del ránking, y que llegó a ser 45 del mundo en julio de 2023. Buscó su momento y lo tuvo cerca, aunque solo en el primer set, hasta que Alcaraz se asentó y logró igualar la manga (3-3).
Ese fue el único momento de verdadero apuro para el murciano, que acabó llevándose un primer parcial que se alargó 78 minutos. A partir de ahí, no volvió a ceder su servicio.
Superioridad clara en los dos últimos sets
Ya no hubo más sobresaltos. Hanfmann decayó, aunque siempre buscó su oportunidad, pero careció de la convicción inicial y fue siempre a remolque en cada set, con desequilibrios que fue incapaz de corregir.
Alcaraz, que aspira a convertirse en el más joven de la historia en completar el Grand Slam y el más joven de la Era Open en ganar siete grandes, fue creciendo con el paso de los juegos y terminó ofreciendo un nivel sólido y convincente.
Tras el partido, el murciano reconoció que se encontró con “dificultades en el primer set, pero estaba preparado para ello. Creo que he terminado a buen nivel”, dijo en la entrevista sobre la pista, en su primer torneo de la temporada.
Próximo rival
El número uno del mundo espera rival para la tercera ronda, que saldrá del duelo entre el estadounidense Michael Zheng y el francés Corentin Moutet, y no volverá a jugar hasta el viernes.
Hasta entonces, aprovechará para descansar, recuperar y jugar al golf, una de sus aficiones. De hecho, tras su victoria en primera ronda, disputó una partida con Roger Federer, como él mismo reveló: “Tuve la suerte de jugar con Roger y su golf es tan bonito como su tenis”. Alcaraz afronta así su cuarta presencia en dieciseisavos de final del Abierto de Australia, el único Grand Slam que aún falta en su palmarés y que tiene claramente entre ceja y ceja.