La danza tolosarra que une Donostia con Galway

La bailarina Amaia Elizaran viaja la próxima semana a una residencia artística a irlanda con motivo de la Capitalidad Cultural Europea de Galway

14.08.2020 | 08:56
La bailarina Amaia Elizaran, en Tolosa.

La Capitalidad Cultural de Donostia 2016 revive las próximas semanas en Galway. La tolosarra Amaia Elizaran participará desde el próximo lunes hasta el 26 de septiembre en una residencia en Irlanda junto a nueve artistas procedentes de lugares con lenguas minoritarias con un objetivo en común: fusionar las diferentes disciplinas en un espectáculo. "He trabajado con músicos antes, pero nunca con escritores y actores. Todos tienen sus perspectivas. Tengo ganas de ver qué pasa", señala la bailarina.

La invitación para formar parte de esta residencia artística le llegó a Elizaran "de la nada". Desde Donostia 2016 se pusieron en contacto con ella para ver si estaría interesada en sumarse a la propuesta que preparaba la ciudad irlandesa con motivo de su Capitalidad Cultural. La tolosarra no lo dudó, sumándose así a cinco artistas irlandeses y otros cuatro procedentes de diferentes países con lenguas minoritarias. Idiomas, lugares y hasta disciplinas dispares que poner en común para crear y presentar un nuevo espectáculo.

"Si uno es de Donostia, o de Tolosa como en mi caso, siempre acabas colaborando con las mismas personas. Esta es una oportunidad única para conocer a otros artistas y que en el futuro puedan salir otros proyectos de colaboración. Y a esto hay que sumarle no estar pendiente del alojamiento, del dinero, la comida... vas únicamente a crear", señala para este periódico.

El COVID-19, como no podía ser de otra manera, ha alterado todo el planning que ya tenían desde la organización irlandesa. Los nueve artistas tenían previstas dos semanas de contacto previo, una en abril y otra en mayo, para ir conociéndose y empezar a idear el proyecto que diseñarían en su estancia. Por culpa del coronavirus, estas sesiones pasaron de ser presenciales a tener que serlo de manera virtual, dejando claro para la joven que crear algo online es "imposible". "Han servido para conocernos, saber los intereses, actitudes... y ver que posibilidades tenemos dada la actual situación. Igual creamos algo que luego los espectadores no pueden ver o simplemente no nos dejan tocarnos. Han servido para ver qué podemos hacer y adelantarnos a la situación", apunta.

Afortunadamente para ella, y aunque confiesa que se llegó a hablar de la posibilidad de seguir así, estos encuentros virtuales no continuarán y Elizaran viajará a Irlanda el lunes, una semana antes de lo previsto. "Estoy con ganas, pero también nerviosa por el virus. Es todo muy cambiante", confiesa la bailarina y coreógrafa, quien tendrá que pasar una prueba PCR antes de viajar a Galway, otra al llegar y estar dos días aislada.

Si todo va bien, el grupo podrá ponerse manos a la obra esa misma semana en un espectáculo que partirá de técnicas muy diferentes. "He trabajado con músicos antes, pero nunca con escritores y actores. Todos tienen sus perspectivas. Tengo ganas de ver qué pasa", asegura.

Esta pieza se verá la última semana de septiembre en una pequeña gira por el país irlandés que, por ahora, se ofrecerá con todas las garantías posibles. Así lo ven desde la organización de la Capitalidad Cultural, aunque de aquí a mediados de septiembre "todo puede cambiar".

Verano complicado

Esta residencia llega en un momento total de incertidumbre para la bailarina. El coronovirus ha acabado con toda la agenda que tenía programa para este verano en el que incluso iba a viajar al Fest Arts de Libourne. "He aprovechado para formarme y hacer todo lo que no suelo tener tiempo de hacer", confiesa.

También ha tenido tiempo para crear. Durante el confinamiento, Elizaran creó junto al músico Xabier Zeberio el espectáculo Out, una adaptación para calle de la pieza Mar con la que pretendían viajar estos meses. "No podíamos estar sin hacer nada, así que diseñamos algo sin contacto y que pudiéramos ensayar cada uno desde su casa", explica sobre un trabajo que tuvo su estreno en casa, en Tolosa.

"Funcionó bien, aunque igual fue más que nada por las ganas que teníamos ya de actuar", apunta. Un balance positivo no solo a nivel artístico, sino también de público: "En general, suele costar ir a ver danza, pero la gente parece tener ganas después del confinamiento y todos los espectáculos se han llenado".

Para la bailarina, esto es el claro ejemplo de que los ayuntamientos no deben temer organizar actos culturales de forma segura. "Ha habido miedo, pero sobre todo desinformación de cómo organizarlo, por lo que para muchos lo más fácil ha sido suspender. Ahora, al no haber fiestas patronales, han empezado a buscar alternativas más controladas y se han dado cuenta que la cultura puede servir para ello", agrega.

A pesar de todo el virus, la joven tiene un final de año y un 2021 bastante bien cubierto. A su regreso de Irlanda, participará en el espectáculo que se prepara por el 200º aniversario del nacimiento de José María Iparragirre en el que colaborará con diferentes artistas como el mencionado Zeberio y Joseba Irazoki.

Además, si todo va bien, los espectáculos cancelados este curso se llevarán a cabo el próximo año, aunque todavía es pronto para aventurarse. "Dentro del susto inicial que fue paralizar todo, la cosa está mucho mejor. Ver los bares abiertos y nosotros parados no tenía ningún sentido y era doloroso. Menos mal que la situación ha ido cambiando". concluye.