Sí o no: prohibir las redes sociales a menores de 16 años
El gobierno australiano ha prohibido el acceso a Instagram, TikTok, Facebook, X, Youtube, Threads, Snapchat, Reddit, Discord y Kick a menores de 16 años, y el gobierno español también se plantea hacerlo
Cada vez hay más evidencia científica de las consecuencias negativas que el uso de las redes sociales tiene en la salud física, mental y emocional de todos sus usuarios, especialmente en niños y adolescentes. Debido a su modelo de negocio, las redes sociales están diseñadas para ser adictivas y para que los usuarios pasen el mayor tiempo posible generando datos de uso y viendo publicidad.
Los algoritmos de las redes sociales, en su objetivo de retener la atención de los usuarios, nos bombardean constantemente con los cuatro tipos de contenido que retienen más nuestra atención: contenido sexualizado, contenido violento y extremo, desinformación, y contenido que genera emociones negativas intensas, como la indignación o las derivadas de la comparación social negativa.
Marketing con público objetivo
Exposición a contenidos violentos (accidentes explícitos, decapitaciones, asesinatos, autopsias…) y a pornografía, desinformación, pederastas, grupos peligrosos, estafas, violencia sexual, sobreexposición y autoexposición…Adolescentes y adultos jóvenes son el objetivo de campañas de marketing de algunas plataformas digitales que quieren normalizar la pornografía y la prostitución, y blanquean la explotación sexual para que chicas jóvenes generen contenido pornográfico y utilicen servicios para encontrar Sugar daddies y de esa forma estas plataformas ganen un porcentaje.
Para los chicos hay campañas de marketing para que sean consumidores de pornografía y para que sean mentores y gestores de las cuentas porno de las chicas, para que sean proxenetas digitales. Ya está comprobado que los algoritmos muestran a los chicos adolescentes contenido violento y misógino, y a las chicas contenido para que se sientan mal consigo mismas en un intento de retener su atención.
Consecuencias
Ansiedad, dismorfia corporal, problemas de autoestima, desórdenes alimenticios como la anorexia y la bulimia y su normalización, cosmeticorexia, vigorexia, soledad… El 50% de los menores está expuesto a contenido de autolesiones, el 11% de los menores se autolesiona de forma habitual y el 20% lo hace de forma esporádica.
Este modelo de negocio también amplifica y alimenta la polarización social y genera un entorno digital completamente tóxico, donde ya están normalizadas las faltas de respeto, las humillaciones y los insultos. Tiene un impacto directo en la disminución de la capacidad de atención permanente y en la atención. Entre otras cosas, ver constantemente vídeos cortos hace que ya muchas personas no puedan prestar atención a una única tarea ni concentrarse durante mucho tiempo, y eso está relacionado directamente con un peor rendimiento académico, con el deterioro intelectual y con la incapacidad de desarrollar un espíritu crítico. Y cada año que pasa los menores comienzan a utilizar las redes sociales antes y pasan más tiempo en ellas.
Menores y redes sociales: entre la prohibición y la responsabilidad social
Contenido nocivo y alternativas
No es que en las redes sociales no haya contenidos adecuados, es que los algoritmos muestran constantemente ese otro tipo de contenido nocivo para los usuarios sin que los estén buscando porque retiene más su atención. Con este modelo de negocio no se puede hacer un uso seguro y responsable ni proteger a los menores dentro de las redes sociales como indica la Fiscalía de menores en sus informes anuales.
Hay alternativas. La alternativa a la presión social es la unión de las familias en las clases para acordar la edad de entrega de smartphones, en mi opinión a partir de los 18, y del uso de redes sociales. Se puede regalar teléfonos de teclas sin internet, o en su defecto teléfonos de teclas que permiten utilizar solamente Whatsapp.
Se pueden usar teléfonos fijos para que los adolescentes queden entre ellos, o quedar en clase antes de despedirse y luego aparecer a la hora acordada el el lugar acordado. Se pueden entregar smartphones viejos que no funcionen bien y cuyo uso sea poco friendly, o puede haber un smartphone en casa que haga las funciones de teléfono fijo solo para quedar que utilizará toda la familia y no se moverá de la sala o de la entrada.
También se puede presionar a los centros educativos para que prohíban llevar smartphones al centro educativo y a las salidas. La salud y el bienestar de los menores deberían ser su prioridad.
Ya que las familias llevan mucho tiempo poniendo a sus hijos e hijas en riesgo cada día, Australia ha decidido limitar la edad de acceso a las redes sociales y el Gobierno español también planea hacerlo. Esperemos que estos movimientos ayuden a las familias a tomar conciencia del riesgo que suponen las redes sociales para los menores y que comiencen a prohibirles su uso. Poner límites no es antiprogresista, es necesario.
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