El enérgico latido de la Fundación Euskadi
El Euskaltel, el Laboral Kutxa y el filial, que contará con el patrocinio de BBK, componen el árbol del ciclismo vasco
Luce el sol en Altea, tiempo de bicis, concentración, charlas, preparación, estrenos, fotos y demás en Cap Negre, donde los equipos profesionales de la Fundación Euskadi –el Euskaltel y el Laboral Kutxa– se han afilado para encarar la temporada ciclista, que emerge a unas pulgadas del calendario.
Además de la estructuras profesionales, la Fundación Euskadi también acoge al filial masculino –Asier Castilla, Aimar Galdós, Aimar Marín y Marco Martín estuvieron presentes– que en la campaña entrante contará con el patrocinio de BBK y se denominará BBK-Euskadi.
Será la base de un proyecto que se sostiene desde la afición. A cobijo de la Fundación conviven en total casi medio centenar de ciclistas (49), entroncados en el seno de la nave nodriza del ciclismo vasco. Esa idea continúa latiendo con fuerza.
Aunque el impacto del ciclismo vasco no contiene el brillo de los años dorados en la vertiente masculina, el empuje de la Fundación, donde ha enraizado y crecido con vigor el Laboral Kutxa, concede una mayor dimensión a un proyecto esencial para potenciar el ciclismo y la cantera vasca y un cordón umbilical que une a la afición. El encuentro en Altea subrayó esa idea que entrevera ese sentimiento vibrante.
“Somos un proyecto con alma y carácter; un lugar donde los jóvenes ciclistas vascos pueden crecer y competir al más alto nivel sin perder su identidad. En 2026 queremos que nuestra afición se sienta orgullosa, que las mareas se reconozcan en nuestro esfuerzo y que sigamos siendo ese referente que une tradición y futuro. Nuestra ambición es seguir siendo el destino natural del talento de casa y un actor relevante para nuestra sociedad”, explicó Iñaki Isasi, presidente de la Fundación Euskadi, que en una entrevista a este periódico subrayó la necesidad de que “el Euskaltel-Euskadi tiene que ser atractivo para los jóvenes”.
"Somos un proyecto con alma y carácter; un lugar donde los jóvenes ciclistas vascos pueden crecer y competir al más alto nivel sin perder su identidad"
Con la idea de mejorar, la Fundación Euskadi trabaja en esa dirección. “Es fundamental ser un equipo serio, que se vea que se trabaja bien y que deportivamente puedan desarrollarse como ciclistas al máximo para que los chavales se fijen y puedan ver el Euskaltel-Euskadi como un paso previo donde crecer para poder acceder al WorldTour. Al final hay que ser atractivo para los jóvenes. La idea es asentarse y desde ahí crecer lo que se pueda para que los chavales nos vean como una buena opción”, sostenía Iñaki Isasi en esa misma charla con este diario.
Gorka Iturriaga, director de Actividad Física y Deporte del Gobierno Vasco, que visitó la concentración para ofrecer el apoyo de las instituciones afirmó que “la Fundación Euskadi es un símbolo de patrimonio, presente y futuro de nuestro ciclismo. El plantel de Laboral Kutxa-Euskadi ha encontrado su sitio en las máximas categorías y representa el nivel más alto de nuestro ciclismo. Eso tiene que notarse en los recursos y en el impulso de la Fundación, ha llegado su momento; nuestras txirrindularis se lo merecen. En el caso de los hombres, hay que ser ejemplares tanto en las pruebas que compiten como en resto de ámbitos del deporte. Euskaltel-Euskadi ha sido una herramienta única para mostrar nuestro ciclismo por todo el mundo y de cara al futuro necesita ajustar de nuevo su orientación para que nuestros jóvenes sigan teniendo a la escuadra naranja como referente”.
La huella de la Fundación Euskadi no solo se circunscribe al ámbito deportivo y competitivo. Su radio de acción interpela directamente a la sociedad. “La propia Fundación transciende el hecho deportivo. Debe ser un agente dinámico, proactivo y participativo en todo lo concerniente a la bicicleta de nuestro país. Deben constituirse en ese referente por lo que ha movilizado a generaciones durante décadas”, agregó Iturriaga. El enérgico latido de la Fundación Euskadi.