Quiero expresar mi profunda indignación y preocupación por la grave situación de inseguridad que se vive en Donostia, especialmente durante la madrugada.

En la madrugada del pasado 20 de enero, mi hija y una amiga, ambas de 21 años de edad, fueron víctimas de un robo a punta de navaja en esta ciudad. En la calle Iñigo de la Parte Vieja, a 50 metros de la plaza de la Constitución. En estado de shock intentaron encontrar una patrulla de Policía en el Boulevard donostiarra y en la casa consistorial, sin conseguirlo.

Se interpuso la correspondiente denuncia en la comisaría de la Ertzaintza, con el móvil geolocalizado en tiempo real, en Ermita Bidea numero 5, en Herrera, Donostia. Los agentes de servicio nos comunicaron que debido a la fecha no había disponibilidad de efectivos para ir a verificar el robo en la citada dirección (al parecer un pabellón abandonado ocupado). Nos indicaron que reclamásemos dentro de unas horas, cosa que hicimos telefónicamente, comunicándonos que iban a enviar una patrulla al lugar. Desconocemos más noticias al respecto.

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Más allá del robo material, el daño causado es principalmente psicológico: el miedo, la sensación de indefensión y la pérdida de confianza en la seguridad del espacio público. Resulta inaceptable que hechos de esta gravedad sigan produciéndose con tanta frecuencia y que la ciudadanía tenga la sensación de que no existen medios suficientes ni presencia policial eficaz para prevenirlos. Donostia no puede normalizar que jóvenes, mujeres o cualquier ciudadano tenga que temer por su integridad física al caminar por sus calles.

Como padre y como ciudadano, exijo una respuesta clara y contundente por parte de las autoridades competentes:

  • Mayor presencia policial en zonas y horarios de riesgo.
  • Refuerzo real de los medios humanos y materiales.
  • Medidas preventivas eficaces que eviten que estos delitos sigan repitiéndose.

La seguridad ciudadana es una obligación básica de las instituciones públicas. No estamos hablando de hechos aislados, sino de una percepción creciente de inseguridad que exige actuaciones inmediatas, no declaraciones. Espero que esta queja no quede en el olvido y que se adopten medidas concretas para que ninguna otra familia tenga que pasar por una situación similar.