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Emoción en los Juegos: campeona con 41 años y dos hijos sordos, uno con síndrome de Down

Elana Meyers Taylor es la deportista más veterana en lograr un oro olímpico individual en invierno

Emoción en los Juegos: campeona con 41 años y dos hijos sordos, uno con síndrome de DownEuropa Press

Los Juegos Olímpicos, tanto los de verano como los de invierno, suelen traer consigo hazañas deportivas, como es lógico, pero que llegan de la mano de historias personales que a veces tienen incluso más repercusión que lo puramente competitivo. Se está pudiendo comprobar en los de Milán-Cortina: el esquiador que desvela a las cámaras su infidelidad para pedir perdón a su exnovia, los que reaccionan en contra de las políticas migratorias de Trump, el que huye de la pista a un bosque porque acaba de perder un oro que quería dedicar a su abuelo recientemente fallecido y muchas otras vivencias que van más allá de lo profesional.

La campeona olímpica más veterana

El último caso en hacerse popular ha sido el de la veterana piloto estadounidense Elana Meyers Taylor, que logró este lunes su sexta medalla olímpica y la primera de oro en bobsleigh femenino al ser la mejor en la prueba de monobob. A sus 41 años, una edad en la que casi todos los y las deportistas llevan ya tiempo retirados, la norteamericana se impuso con un tiempo total de 3:57.93 y superó por sólo 4 centésimas a la alemana Laura Nolte y por 12 a su compatriota Kaillie Armbruster Humphries, que defendía el título y tuvo que con formarse con la medalla de bronce.

La deportista, en plena competición.

Meyers Taylor, que con su triunfo se convirtió en la campeona olímpica individual más veterana de la historia ya atesoraba cuatro metales con bob a 2 (platas en Sochi 2014 con Lauryn Williams y Pyeongchang 2018 con Lauren Gibbs) y dos bronces (Vancouver 2010 con Erin Pac y Pekín 2022 con Sylvia Hoffman) y otra plata más en individual en los juegos chinos de hace cuatro años, pero esta es la primera de oro que consigue.

Complicada situación familiar

Esos son sus grandes méritos deportivos, pero es que acumula otros extradeportivos que se lleva consigo a las competiciones. Con ella acuden (con el permiso del equipo olímpico estadounidense) sus dos hijos, Nico, de años, y Noah, de 3, ambos sordos y el mayor de ellos con síndrome de Down, que cuentan con la ayuda de una niñera, porque ella sola no podría atenderles como necesitan durante los Juegos.

La campeona, con sus dos hijos.

Elana se desvive por ellos en su día a día intentando darles la mayor calidad de vida posible. A ambos les han colocado implantes cocleares y ella, junto a su marido, trata de aprender lo mejor posible la lengua de signos para poder comunicarse mejor con sus dos hijos. Y pese a todas las dificultades no descarta tener un tercero.