Una esquiadora catalana graba cómo una avalancha la arrastra junto a su perro
Ares Masip, que salió ilesa en el Pirineo andorrano, advierte de que "el riesgo 0 no existe"
Hace un par de semanas un alud muy cerca del Balneario de Panticosa (Huesca) acabó con la vida de tres experimentados montañeros y con otra herida, evidenciando una vez más el peligro que entraña la montaña en época de nieve y lo imprevisible del comportamiento de este manto blanco, aunque cada vez sean más precisos los avisos por alerta de aludes.
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Avalancha en Andorra
Una semana después, una esquiadora catalana, Ares Masip, también vivió en sus carnes una avalancha, también en el Pirineo, pero en este caso en Andorra, aunque por suerte en este caso salió ilesa del peligroso momento, que quedó grabado gracias a la cámara deportiva que llevaba sujeta en el casco y que ha compartido en sus redes sociales para advertir a otros deportistas de lo que puede pasar.
Las imágenes, tomadas a unos 2.400 metros de altitud en la zona de Cim de l’Hortell (Ordino-Arcalís), son espectaculares y reflejan los largos segundos de angustia que vivió la deportista sin saber la magnitud que tenía la avalancha de nieve y las consecuencias que podía tener para ella y para su perro, Cim, que la acompañaba en una teórica sencilla jornada en la nieve. No tenía ganas de una gran travesía y decidió dar una vuelta corta para cansar al can y retornar pronto a casa.
Trampa heurística
Según explica en catalán en su cuenta de Instagram, con más de 40.000 seguidores, se juntaron “muchos factores” que le hicieron pensar que la ruta era segura. Conocía mucho la zona, ya había bajado por ahí siete u ocho veces este invierno, tres de ellas en los cinco días previos a la avalancha, y el Boletín de peligro de aludes (BPA) de la Aemet marcaba un riesgo de 1-2 sobre 5.
Una borrachera colectiva provoca una avalancha de caídas en una pista de esquí
“Y aquí es donde entra lo que se conoce como trampa heurística”, explica Masip, “un sesgo mental que te hace simplificar la realidad y sobreestimar la seguridad cuando, objetivamente, el riesgo está ahí: lugar conocido, supuesto bajo riesgo, repetición reciente, objetivo poco ambicioso… No es que las condiciones fueran seguras, es que parecían seguras. Pero es bueno recordar que el riesgo 0 no existe”, sentencia.
Preocupada por su perro
Así se puede comprobar en el vídeo, en el que el desprendimiento de nieve va arrastrando a la esquiadora durante muchos metros, por suerte sin enterrarla, mientras ella llama desesperadamente a su perro, al que le pide que se quede quieto hasta que pase el alud. Pero Cim, en un ejemplo más de fidelidad canina, trata de alcanzarla poniendo en riesgo también su vida, aunque finalmente el movimiento de la masa de nieve termina y vuelve la paz para ambos. “¡Buah, chaval!”, es todo lo que es capaz de decir Ares Masip, a buen seguro que con las pulsaciones a tope.
“Ha sido un susto y una buena lección a nivel personal. Si esto ayuda a alguien a no bajar la guardia en un lugar ‘digno de confianza’, ¡estará bien!”, reflexiona Masip al final de su post, que acumula casi millón y medio de visualizaciones y más de 10.000 comentarios, en los que la mayoría se felicitan por la suerte que han tenido y destacan la fuerte conexión entre esquiadora y perro, cada uno más preocupado por el otro que por sí mismo.
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