“Habría que verter 36.000 litros de agua por minuto para enfriar una colada”

10.10.2021 | 00:13
Ignacio Garcia Urquizo, a la derecha, valora las posibles actuaciones a unos metros de una colada de lava en La Palma. Foto: Cedida

Bilbao – Cuando el volcán de Cumbre Vieja entró en erupción, el jefe de operaciones del cuerpo de bomberos de Bilbao "ya estaba un poco pendiente por deformación profesional". Días después aterrizaba en la isla para "valorar los escenarios y posibilidades de controlar los flujos de lava en la zona y anticipar".

Tratar de contener a un volcán resulta una misión imposible. ¿No se sentían impotentes?

–Sientes una impotencia total. En el informe técnico que he hecho se estima que para enfriar una cabeza de colada de lava, que genere su propio dique y consiga desviar la colada que viene por detrás, sin que le pase por encima, habría que verter 36.000 litros de agua por minuto. Es una maniobra complicada, pero en Islandia hay experiencias previas satisfactorias.

¿Se podría haber puesto en práctica en el volcán de La Palma?

–En el caso de Todoque, a dos kilómetros de distancia del mar y a 300 metros de altura, era inviable. No había maquinaria suficiente ni recursos para llevar ese caudal ni para salvar esa cota. Planteamos esa maniobra de enfriamiento de coladas para núcleos urbanos que están como mucho a 500 metros de la costa, como Puerto Naos o el Puerto de Tazacorte.

Cuando no es factible, ¿en qué consisten las actuaciones?

–Puedes trabajar con mucho margen de anticipación respecto hacia dónde van a discurrir las coladas para hacer zonas de exclusión y ayudar a evacuar a la población. También se trabajaba mucho en la limpieza de cubiertas de las viviendas porque la capa de cenizas era de hasta un metro de espesor y no estaban preparadas para soportar tanto peso. El cálculo que hacíamos era de 200 kilos por metro cúbico de ceniza en seco.

Dice que en Islandia sí han conseguido controlar flujos de lava.

–Islandia es una isla de la extensión de Andalucía y no llega ni a 300.000 habitantes, por lo que tienen muchísimo margen para desviar coladas de lava. En La Palma estábamos en una ladera donde había una ocupación urbana muy dispersa y es muy complicado decir hacia dónde intentamos desviar, si se puede, porque en el Estado, a diferencia de Islandia o Italia, no hay normativa reguladora al respecto y luego te pueden venir reclamaciones patrimoniales por daños de por qué han desviado la lava por aquí y no por allí y a mí me ha afectado y al otro no. Entonces, yo demando. Y esto si no hay fallecidos, porque entonces ya hay responsabilidades penales. Es ciertamente complicado.

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