Hosteleros de Gipuzkoa: "Nos hemos quitado esa etiqueta de culpables"

Los hosteleros muestran su “satisfacción” por la resolución del TSJPV, pero se muestran “cautos” ante las posibles decisiones del Gobierno Vasco - Siguen solicitando ayudas a las instituciones para salir de unasituación de “UCI económica”

11.02.2021 | 00:42
Amelia Uría, ayer en el bar Dickens de Tolosa. Foto: Ruben Plaza

donostia – Los bares y restaurantes vuelven a estar abiertos en toda Gipuzkoa y lo hacen con la satisfacción de que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) les haya dado la razón, aunque pendientes aún de las decisiones que pueda tomar mañana el Gobierno Vasco tras la reunión del LABI y de su recurso ante la Justicia e inmersos aún en las reclamaciones de ayudas –o "indemnizaciones", como prefieren llamarlo ellos– a las instituciones tras demasiados meses muy complicados para el sector. NOTICIAS DE GIPUZKOA pulsó ayer el estado de ánimo de cuatro hosteleros guipuzcoanos, algunos con el establecimiento ya abierto y otros en plena limpieza para tenerlo todo listo hoy mismo.

José Mari González/Irun: "Estamos pendientes de lo que diga el LABI"

José Mari González subió la persiana del bar Manolo, situado en Irun, el mismo martes a la tarde, poco después de que se conociera la resolución del TSJPV. "Abrí a las cuatro y media para sacar unos cafés y unas cañas, pero sobre todo para cambiar el chip después de tres semanas cerrados", comenta este hostelero irundarra, que se muestra "contento" pero "preocupado por las decisiones que puede tomar el LABI": "Si dice, por ejemplo, que solo se puede consumir en terraza, unos cuantos tendríamos que cerrar. Estamos pendientes y preocupados".

José Mari considera que el auto del tribunal vasco sirve para "dar la razón" a los hosteleros en sus reivindicaciones: "Estoy contento porque nos han quitado esa etiqueta de culpables. Se veía venir que iba a haber una situación sanitaria complicada en enero y ha sido por las reuniones familiares en navidades, no por los bares", dice, antes de reclamar algo que considera básico: "Queremos trabajar, no pedimos nada más. Somos los primeros que queremos que pase la pandemia".

El dueño del bar Manolo, al margen de la apertura, reclama mayores "ayudas" para el sector, ya que hasta ahora han sido "escasas". Las desgrana así: "Del Ayuntamiento de Irun he recibido dos ayudas directas, una de 1.000 euros en julio y otra de 1.000 más en diciembre. Y del Gobierno Vasco otras dos ayudas: 3.000 y 3.500 euros". En cuanto a las tasas, el Consistorio irundarra no les ha cobrado la de terrazas en todo 2020 y las basuras el tiempo que han estado cerrados los establecimientos de la localidad. "El Ayuntamiento se ha portado bien", dice José Mari, "el problema es más a nivel de Diputación o Gobierno Vasco. Hemos estado mucho tiempo sin trabajar y seguimos pagando los créditos, la luz...".

Amelia Uría/Tolosa: "Es terrible estar cerrado y que te pasen facturas"

Amelia Uría, dueña del bar Dickens (Tolosa), se siente más "aliviada" que "contenta al 100%" una vez reabierto su negocio, ya que sabe que el Gobierno Vasco puede tomar medidas más restrictivas y aún se siente indignada por el trato de las instituciones hacia la hostelería: "El problema no radica en nosotros, así que no sé en qué se basan las instituciones para tomar las decisiones que han tomado, que son muy serias. Es inaceptable que nos obliguen a cerrar a base de arruinarnos. Estamos en la UCI económica, somos empresarios que hemos hecho inversiones".

"¿Cuántos camareros contagiados hay? ¿Tienen datos? Si nosotros fuéramos el foco de los contagios lo aceptaríamos, pero es que no lo somos. Está siendo terrible", sigue diciendo Amelia: "No te puedes imaginar lo que es tener un negocio cerrado y que te pasen las facturas. Seguiremos peleando por nuestros negocios. Solo queremos trabajar".

Las ayudas que ha recibido la dueña del bar Dickens han sido escasas, por no decir algo peor: "De parte del Ayuntamiento no hemos recibido por ahora nada, nos han pasado las tasas. Estamos en contacto con ellos para ver si hay más predisposición. Por parte del Gobierno Vasco algunos hemos recibido una ayuda de 3.000 euros, pero no todos, y eso después de muchos meses cerrados. Ahora queremos salir adelante, espero que el LABI de mañana no nos limite más la actividad".

Tolosa ha vuelto a reabrir en vísperas de los carnavales, pero hay poco ambiente festivo. "¿Carnavales? ¿Qué carnavales?", dice Amelia: "No hay nada, este año no va a ser lo mismo, veremos los siguientes".

Agus Rodríguez/Donostia: "En todo el año no hemos trabajado al 100%"

Agus Rodríguez es uno de los portavoces de SOS Ostalaritza, además de responsable del bar Pandora, en Donostia. Ayer estaba limpiando el local para poder abrir hoy. "La resolución es una satisfacción relativa. De alguna manera nos da la razón porque no está demostrado que la hostelería sea un foco de contagios. Pero de ahí en adelante seguimos en situación de incertidumbre porque, por un lado, esto son medidas cautelares y el Gobierno Vasco presentará su recurso con una mayor argumentación, y, por otro lado, estamos pendientes del LABI. Aunque no creo que pongan restricciones más duras porque mucho más no pueden apretar".

Ante esta "incertidumbre" a la que se refiere, Agus pide "certidumbre para el sector": "Nosotros, por ejemplo, tenemos nueve trabajadores y salen del ERTE cuatro". "Y si hay que cerrar porque la situación está mal, vale, pero pedimos que las indemnizaciones se gestionen más rápido y cerrar todos, no solo la hostelería, porque eso no es efectivo".

SOS Ostalaritza lleva tiempo reclamando unas "indemnizaciones" acordes al daño económico que está sufriendo el sector: "En junio recibí 3.000 euros del Ayuntamiento y hace dos semanas otros 3.000 del Gobierno Vasco". El contacto con las instituciones ha sido constante en las últimas semanas, aunque por ahora no han sido muy fructíferas: "Estuve en el Parlamento Vasco en representación de SOS Ostalaritza y ahí se nos dijo que antes del fin de 2020 íbamos a recibir otra ayuda, pero ni yo ni mi entorno la ha recibido. Y con el Ayuntamiento de Donostia también nos reunimos. Nos perdonó el segundo trimestre de basuras y terrazas todavía no nos ha cobrado y nos han dicho que vamos a tener un descuento entre el 60% y el 80%".

El planteamiento de Agus Rodríguez es "razonable": "Lo que nosotros decimos es que el resto del año no hemos trabajado al cien por cien en ningún momento, además de estar cinco semanas cerrados en otoño, así que pedimos que nos cobren en proporción a lo que hemos trabajado. No estamos pidiendo que se nos perdonen las tasas de 2021, sino que nos cobren según lo que trabajamos. Si estás al 50% de aforo y horario, en realidad no estás trabajando al 50%, sino al 25% porque cuando más trabajamos es el viernes y el sábado por la noche".

Ander Esarte/Donostia: "Nos hemos empufado todos hasta arriba"

"Se ha demostrado que no somos los culpables y que no tiene sentido mantenernos cerrados", resume Ander Esarte, del restaurante Txuleta, situado en la Parte Vieja de Donostia, aunque prefiere "no lanzar las campanas al vuelo" porque "habrá que ver qué decide el Gobierno Vasco, esperemos que no ponga medidas más duras". Pide Ander que la apertura de la hostelería "sea definitiva": "Si no, esto es inviable por los empleados, por el género que hay que pedir... Es que si no podemos trabajar con continuidad no vamos a ningún lado".

Dice el dueño del Txuleta que estas últimas semanas, pendientes de la incidencia acumulada para saber si podían abrir o no, han sido "un desastre, unas semanas desesperantes": "Nos hemos sentido impotentes".

Ander Esarte califica de "miseria" las aportaciones de las instituciones a la hostelería: "No utilizaría ni la palabra ayuda. Se debería llamar indemnización porque nos han obligado a cerrar, así que la palabra ayuda no es correcta. Hemos recibido una miseria: 3.000 euros del Gobierno Vasco y el Ayuntamiento prometió no cobrar ciertas tasas de basuras y demás, y no las ha cumplido. Parece que ahora sí están dispuestos a colaborar en el tema tasas. Es que imagínate cómo estamos. Somos 15 empleados, hay que pagar el local, la luz... Nos hemos tenido que empufar todos hasta arriba, he tenido que pedir préstamos que voy a tener que pagar yo, claro".